Educación cavernícola



Ante el terrible poder de orientación de la nueva ley de Educación, el politburó criollo ha encontrado la iracunda manera de trepanarle ideológicamente el cerebro al futuro de nuestra patria, hecho que acarreará una mezcla de persecución y azoramiento fascista en el reposado pueblo. Sólo que depende de la firme voluntad del soberano rechazar la penosa patraña que, en forma de ley extraña, pretende instaurar este mal intencionado parlamento con su lavada cara de realista estricto, pero de huecas vaguedades e incompetencia sin énfasis. Por lo tanto, reflexionemos, no hay que desembarazarse ante el repique de las campanas y su bosquejo celestial que nos llama con ansias de libertad.

Evidentemente, con este instrumento mortífero reflejan su desdichada lucidez teratológica que hoy ostentan con inquietante certeza estos desadaptados revolucionarios -¡pobres androides!-, cuyas definida intención es abatir nuestra inexorable voluntad para aplicarnos con golpes certeros esta injustificada ley lúgubre, donde los relatos expresan los vicios del poder obseso que hostiliza el reclamo de los derechos humanos y su real naturaleza. ¡Qué vaina! Entre las perversidades que nos importunan heredamos por carambola la desvencijada cortina de hierro, cuyos bajos instintos y con el mayor hastío suprimirá con premura a toda generación venidera.

Mantengamos la moral en alto ante los avatares que desarticulan la Carta Magna y no sigamos echados, ya que el único ser que en esa postura alcanza la cima del éxito es la consorte del plumífero cantor. Como tampoco sigamos en el sueño eterno del Lázaro moderno, ya que el regreso del Mesías y su servicio sagrado aún no llegan. Si no reaccionamos ante la meca del embriagado poder seguiremos recibiendo las goleadas de la injusticia.



Ildebrando Portillo Escritor
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