Significado del nombre del blog

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

De Carlos Andrés, Caldera, Hugo y Nicolás.





De Carlos Andrés, Caldera, Hugo y Nicolás.

Escribo esto hoy 30 de Diciembre de 2015, debido a que estos cuatro desgobiernos tienen muchas semejanzas.

Comencemos su descripción en las semejanza.

1.- Corrupción,  (ahora es peor que antes)
2.- Desempleo.
3.- Alto costo de la vida.
4.- Inflación.
5.- Desabastecimiento.
6.- Hospitales no sirven.
7.- Escuelas en mal estado.
8.- Bajo poder adquisitivo.
9.- Inseguridad.
10.- Calles y carreteras en mal estado.
11.- Malos servicios públicos.
12.- Sistema carcelario por el subsuelo.
13.- Violación de Derechos Humanos.
14.- Impunidad.
15.- Comida costosa.
16.- Pueden poner ustedes otras.
Se parecen tanto estos gobiernos, que hasta carros regalaron, recuerdo el caso de CAP y los Dodge Dart, y ahora Nicolás con los Taxis,  que para que sean iguales, estos desgobiernos, solo falta un aumento de precio de la gasolina y un fiscal del ministerio público acuse al presidente de corrupto y le abran un juicio.
Siempre he dicho que la historia es cíclica.

Janer Rangel.
Escribidor. 


jueves, 22 de octubre de 2015

Gracias a Dios existen las redes sociales


Francisco Abad
Desde Barcelona.- Cayó el muro de Berlín y Alemania se pudo reunificar, Raúl Castro se reunió con Obama y pactaron restablecer las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno de Colombia y la guerrilla están cerca de lograr un acuerdo de paz. Sin embargo, los venezolanos vamos para atrás y somos testigos de cómo se ha ido construyendo un nuevo muro pero en nuestra patria.
Una nueva cortina de hierro se levanta, invisible para unos pocos pero real para la mayoría y, como barrera al fin, lo que pretende es bloquear el acceso del público a la información veraz y oportuna, pretendiendo que no haya ciudadanos bien informados ni periodistas críticos sino propagandistas dóciles y autocensurados que no informen sobre las colas, la inflación, el desabastecimiento, las corruptelas, las omisiones y las equivocaciones. En fin, todos los errores del gobierno, que según las fuentes oficiales, son culpa del imperio, la guerra económica, el sabotaje permanente de la derecha o de la guerra económica.
La información oficial es una caja negra, hay hermetismo y ocultamiento de la información para los pocos medios independientes que sobreviven, a las fuentes oficiales como Miraflores, la Asamblea Nacional (AN), Pdvsa, el Cicpc, etc., sólo tienen acceso los medios oficiales a los que se ha sumado Globovisión, con lo cual el gobierno decide qué se informa.
La AN es un caso digno de estudio, ya que siendo el Hemiciclo por naturaleza el escenario de los debates políticos del país, se impide a los periodistas su entrada y los comunicadores sólo pueden enterarse de lo que ocurre a través de Antv. Esperamos que después del 6D, la nueva junta directiva de la AN permita a los periodistas regresar al parlamento a informar la verdad de lo que allí ocurre, como pasa en todas las democracias del mundo civilizado.
La censura viola la Constitución vigente, que en sus artículos 57 y 58 consagra el derecho de todo ciudadano a expresarse libremente y obliga a los funcionarios públicos a dar cuenta de los asuntos bajo su responsabilidad. En la práctica se están usando mecanismos para obligar a los medios y a los comunicadores a autocensurarse. Entre estas artimañas, las más comunes son el uso de la pauta publicitaria y las visitas del Seniat.
Los venezolanos aún recordamos el cierre de Rctv y de 33 emisoras de radio, medidas que impactaron a medios y periodistas y marcaron a los 5 mil trabajadores que perdieron sus empleos por esta causa, pero que generó una hermosa revolución que tomó las calles en defensa de la libertad de expresión, a cuya cabeza se puso la juventud universitaria, que logró despertar las conciencias de un pueblo que está a punto de pasarles factura a sus verdugos.
Los periodistas tienen la obligación de informar. Por eso su actual reto es conseguir la verdad y difundirla, a pesar de que con ello se expongan a ser acusados de ser los responsables de los sucesos que narran cómo ocurrió y quedó grabado para la historia en la cárcel de El Rodeo, donde el gobierno pretendió vender la idea de que el enfrentamiento ocurrido había sido culpa de los medios al distorsionar la verdad, con lo cual buscó lavarse el rostro mediante una estrategia que ha mantenido constante en el tiempo.
Pero los ciudadanos no nos hemos resignado y hemos resistido hasta ahora reclamando nuestros derechos y aprendiendo a informarnos oportuna y verazmente, gracias a las redes sociales.
 http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/gracias-a-dios-existen-las-redes-sociales/198956

jueves, 17 de septiembre de 2015

Cuatro juicios, cuatro jueces amañados


Cuatro juicios desmedidos en los últimos años condenaron a la cárcel, algunos de por vida y otros a largas penas: Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Martin Luther King, ahora se suma nuestro compatriota Leopoldo López y es tema de estudio obligado del proceso penal por ignorancia jurídica condenados por esbirros judiciales del sistema al exigir libertad de sus pueblos, en ideales de libertad y justicia.  Barreiro, al igual que el inquisidor nazi Roland Freisler y el ruso Vyschinsky une su nombre a la ignominia y aberración jurídica de magistrados al servicio del capataz.  
“Cuando un pueblo desciende a esas infamias, está próximo a corromperse y aniquilarse“. Una vez que la justicia deja de ser ciega, no hay garantías para nadie... Zola.
Mandela en 1962 fue arrestado y acusado de conspiración para derrocar al gobierno, por lo que fue sentenciado a prisión de por vida con el proceso de Rivonia, juzgado por 221 actos de sabotajes dirigidos a derrocar el sistema vigente de disgregación racial conocido como apartheid. Martin Luther, recibió una condena a 99 años de prisión por luchar por derechos civiles de los negros, su derecho al voto y  Guerra de Vietnam y Gandhi con su frase más famosa “áhimsa” que se traduce no violencia y un largo proceso de paciencia y sabiduría, quebró la férrea voluntad del opresor  ingles en la búsqueda de la independencia.
López, asume el llamado de las masas, para buscar un camino distinto ante la implantación de un modelo económico, que lleva el país a la quiebra. Todos presentan similitudes, tanto Mandela como Gandhi, fueron presidentes exitosos y en el caso de Luther King, se sentaron las bases de lo que sería un presidente de color en la Casa Blanca. ¿Ocurrirá lo mismo con López?
Asimismo, encaminados por el sentido de la justicia social, demostraron que la verdad final triunfa sobre el autoritarismo e intolerancia. India, Estados Unidos, Sud África, fueron noticias internacionales en la lucha no violenta y para este momento Venezuela se incorpora usando el mecanismo de la Constitución, como lo es el derecho a la protesta.
Martin Luther y Mandela, fueron ganadores del premio Nobel de la paz, no así Gandhi, quien por razones políticas de la división entre India y Paquistán más su asesinato en el 48 truncó sus aspiraciones, postulado en 1937, 1938 y 1939 sin resultados.
Los verdugos del proceso jurídico recuerdan a Roland Freisler (Presidente del Tribunal Popular o Corte del Pueblo (Volksgerichtshof) de la Alemania Nazi;  uno de los más temidos e implacables jueces del nazismo; escenificaba farsas judiciales con su manera grosera y humillante de dirigirse a los encausados y la prohibición de usar cinturones (a fin de que se le cayeran los pantalones ridiculizándolos delante de la audiencia) y aparece en la historia negra de las aberraciones judiciales al igual que el juez Wet  en el caso de Mandela donde sentencio: “He decidido no imponer la pena suprema. La sentencia en el caso de todos los acusados ​​será una de cadena perpetua”.  Nuestra jueza, Barreiro, inscribió su nombre a esta larga cadena de ejemplos negativos que no pueden dedicarse al concepto de justicia objetiva con su sentencia.
Estos condenados por la injusticia, se ubicaron en las diferentes corrientes del pensamiento político, pero con ideales de libertad fueran centroderecha, centroizquierda o independiente y Leopoldo a quien lo identifican las fuerzas del autoritarismo en nuestro país, como ultraderecha. Mandela, fue el primer presidente negro de Suráfrica (1994-1999), elegido por sufragio universal directo preso por 27 años excarcelado en 1990 y sin rencor entró en un proceso de diálogo con Frederik de Klerk para abolir el apartheid y lograr un proceso general de elecciones en 1994 donde dos razas eliminaron barreras, para hacer hoy de ese país, el modelo de desarrollo del continente africano.
Luther King, luchador por los derechos civiles de los negros, pero sobre todo por el derecho al voto y abolir los vestigios de la esclavitud y complejos hacia los ciudadanos de color en Norteamérica por ello enclavado en  a terminar con la segregación racial a través de medios no violentos, fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. “I have a dream” yo tuve un sueño, fue  su consigna en un discurso que muchos atribuyen a Kennedy y alguno que otros populista presidentes del tercer mundo. Recibió una condena a 99 años de prisión. Su lucha comenzó por defender a una mujer negra fue arrestada por sentarse en la parte trasera de un autobús, de allí partió su lucha a exigir el derecho al voto y la igualdad racial mediante manifestaciones pacíficas que poco a poco fueron surtiendo efectos.
En 1965, se firmó La Ley de Derecho al Voto que prohibió las prácticas discriminatorias y permitió a los afroamericanos en Estados Unidos ir a las urnas sin que se les exigiera pruebas de alfabetización o el pago de algún impuesto. “Cada uno tiene su historia y su aplomo, tradiciones contadas en la lucha por la libertad, el caso de Leopoldo, es semejante y está acusado desde el 13 de febrero cuando se libró una orden de arresto por los hechos acontecidos un día antes.
Está acusado por la presunta comisión: Homicidio intencional calificado, ejecutado por motivos inútiles innobles, Homicidio intencional, calificado ejecutado por motivos inútiles innobles en grado de frustración, terrorismo, lesiones graves, Incendio de edificio público, daños a la propiedad pública, delitos de intimidación pública, Instigación a delinquir, delitos de asociación y de paso por supuesto inhabilitado políticamente.
Ninguno de estos delitos pudo comprobarse, sobre todo con los incendios, los cuales fueron realizados por encapuchados a favor del régimen para friccionar pruebas y recluir a la oposición al igual que en Cuba. Se le acusa instigar el asesinato de un jefe los colectivos en el 23 de Enero, cuando todos saben que el mismo fue planificado por los mismos  esbirros rojos en desacuerdo  interno con la posición de contradicciones políticas, que luego trajo como consciencia que sus compañeros  en venganza  por su muerte quemaran varias  patrullas del CICPC todo debidamente comprobado y de paso anular un testigo ocular, el estudiante asesinado ese mismo día 12 cuando la juventud y miles de personas, principalmente estudiantes, se manifestaron en Caracas para pedir la liberación de compañeros detenidos en otras partes del país  contra una realidad económica  y tasas de inflación más altas del mundo y escasez de productos básicos, además  de inseguridad que coloca a la capital venezolana como una de las más violentas de América Latina.
Estas notas tomadas de los archivos muestran la verdad.
MARTES 01 DE JULIO DE 2014 19:39  Diario La VerdaD…Con la misma frialdad con la que escoltó el ataúd de Juan Montoya durante su velorio, Hermes Barrera, quien sería el responsable de la muerte del coordinador Secretariado Revolucionario de Venezuela y de quien se nombró sucesor, se presentó en el Ministerio Público para entregarse a la justicia.
Sobre Barrera pesaba una orden de aprehensión por la muerte del popularmente conocido como “Juancho”, ocurrida el 12 de febrero, en el inicio de las revueltas en Venezuela. Él imputado culpó en primera instancia a funcionarios de seguridad por la muerte de Montoya y luego se autoproclamó jefe de los más de 100 colectivos que lideraba el fallecido.
A Juan Montoya (Juancho) lo mataron con la misma arma con que asesinaron a Bassil Dacosta”. Por lo menos así lo aseguró el presidente Nicolás Maduro: “con sólo 15 minutos de diferencia”, precisó.
“Juancho” era el coordinador del Secretariado Revolucionario de Venezuela (que unifica colectivos populares en la Gran Caracas y Vargas) y dirigía 92 movimientos, cuenta Hender Barreras, testigo del crimen y ahora sustituto de Montoya.
“El cuerpo de Juancho cayó a mi lado”, dijo. “Lo mataron funcionarios”, agregó. Pero se apura a decir que pertenecían a cuerpos policiales de otros municipios. El hermano de la víctima, miembro de la Policía de Caracas Johnny Montoya, asegura que hubo fuego cruzado. “El disparo fue lineal, paralelo al suelo, calibre bajo”. “Juancho” fue miembro del grupo Carapaica y también policía del municipio Libertador, específicamente adscrito al Departamento de Inteligencia, según el hermano, quien exige “a la Fiscalía y al Ministerio de Interior y Justicia una investigación justa y sin política. La política empastela todo”, comentó a ÚN en el funeral.
Con el estudiante asesinado el equipo de la unidad de investigación de Últimas Noticias UN realizó un completo estudio de las diferentes imágenes y videos captados el pasado 12 de febrero en las inmediaciones de la Candelaria en Caracas y en donde resultó asesinado Bassil Da Costa. En la recopilación periodística se observa a uniformados y civiles que llegan en vehículos oficiales y abren fuego contra el grupo de Da Costa, durante la manifestación convocada por los estudiantes el 12 de febrero de 2014, frente a la Fiscalía General de la República, en Caracas. Sin embargo, esto no se tomó en cuenta y acusan a López como causante de las mismas por su discurso además de provocar un incendio en la misma.
La juez a pesar de no tener pruebas se aprovechó y condeno a Leopoldo, en un juicio donde el debido proceso se echó a un lado y a pesar que la Opinión Pública, conoce toda esta realidad se le condena, por crímenes que no cometió.
Dicen que la “justicia es ciega” esa historia de infamias es larga. Ocurrieron en Roma, la aplicaron tiranos persas, fue práctica común en las dinastías faraónicas y sistemáticamente aplicadas por la Inquisición. En la tradición del comunismo encontramos a Stalin con Vyschinsky como el teórico del sistema judicial. Concluida la purga de Stalin contra los opositores, le llegó su turno a los antiguos compañeros como Zinoviev, Trotsky, Rýkov, Bujarin, Kamenev y 154 generales. El caso más representativo fue el de Yagoda, el más cruel de los perseguidores, quien llevado a juicio como sus víctimas, terminó siendo fusilado. Del millón y tantos colaboradores directos de la revolución de 1917, unos 400.000 fueron eliminados. El sistema judicial francés aún carga con la culpa del juicio a Alfredo Dreyfus militar acusado de traición y condenado a cadena perpetua en la isla del diablo, acusado de espía.
Por igual sin olvidar a Fidel, con sus juicios rápidos y fusilamientos ejecutados por el asesino de la cabaña y escuchen este relato… Pero entre todos los fusilamientos de la Sierra, tal vez, el más emblemático de un estado de excepción fue el de un campesino apodado “el maestro”, referido en un testimonio de Castro que recoge Franqui en Diario de la revolución cubana (1976). A este guajiro lo fusilan por aparentar haber sido asaltante del Moncada y tripulante del Granma y hacerse pasar por el Che en la zona rebelde, con el fin de seducir muchachas: “¿Quieren cosa más grande? –dice Fidel–. Fue directo, no se le hizo juicio. Lo fusilamos” ¿Nos llevaran al paredón a todos los venezolanos con juicios amañados en pleno siglo XXI por pensar diferente ahora que hay un Estado de Excepción?
Aristóteles Soto|@dedoenlallaga1

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Será la sentencia de López el fin del cuento?

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“Crónica de una muerte anunciada” fue la sentencia de Leopoldo López.
Hace muchos años quedó en evidencia que el régimen chavista es una agencia operativa de la dictadura cubana, y sus métodos son los mismos, aunque con ciertos modismos adaptados a las circunstancias específicas de Venezuela.
Chávez, a diferencia de Castro, no tuvo que fusilar a nadie; en su caso, el método  escogido fue el de las transferencias bancarias,  a tantos humanos con rabo de paja, que si se les prendiera un fósforo en las posaderas, la hoguera se visualizaría en la estación espacial que orbita el planeta Tierra.
El régimen, y el secuestro que ejecutó sobre el Poder Judicial,  se puso en evidencia llenando las cárceles de presos políticos desde hace trece años, cuando condenó con la máxima pena posible, treinta años, a personas inocentes; mientras los culpables, que fueron grabados disparando a mansalva a una población desarmada, fueron premiados por la revolución, algunos con cargos diplomáticos muy atractivos.
Luego vino aquella imagen dantesca de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia – TSJ – coreando en sesión plenaria: “Uh, Ah…Chávez no se va” y su presidenta declarando a todo pulmón que la revolución siempre estaría por encima de todo, incluyendo la justicia. Confesó que la “justicia” aplicable es aquella que le sea conveniente a la revolución.
A partir de tantos hechos aberrantes, sucedió un cúmulo de acontecimientos que no hicieron otra cosa que profundizar el hueco donde enterraron al Derecho.
Serían demasiados los ejemplos a citar, pero recordemos cómo el TSJ permitió celebrar referéndums inconstitucionales en 2007 y 2008; y terminar de clavar su daga revolucionaria cuando los magistrados – y la MUD – se hicieron los locos con decretos presidenciales firmados por un Chávez que tenía semanas de fallecido; y aquellas sentencias insultantes, donde violando cínica y doblemente la constitución, dieron luz verde a Maduro para que fuera presidente.
Todas estas cosas se sabían de sobra, demasiadas pruebas se han acumulado para que cualquier persona con dos dedos de frente entienda que aquí no existe justicia, y que las instituciones que dicen representarla, son una quimera, una mentira con nombres rimbombantes, que no hacen diferente a los tribunales de cualquier casita de plástico, colocada sobre el tablero de un juego de Monopolio, jugado por malandrines que no respetan reglas de la vida ni de nada.
La justicia en Venezuela, es igual a las sesiones del parlamento, a las declaraciones del defensor del pueblo, del fiscal, del contralor; es igual a las elecciones; es un concepto altisonante: “justicia”, que se prostituyó y cayó en manos de una mafia que se la violó con tal nivel de animalidad, que la redujo a un despojo inerte, cuya única valía es el uso que le pueda dar la revolución para seguir engañando a los incautos. O sencillamente para servirle de traje de gala en el festín de los hipócritas, donde siguen bailando felices y enmascarados  casi todos los dirigentes políticos de cualquier tendencia; y muchos integrantes de la sociedad civil “enchufada”.
López es un caso singular y es difícil tocar este tema en momentos donde tantos sentimientos pasionales circulan por los aires.  Pero si queremos ponerle sindéresis al país, se requiere hacer análisis frío de los hechos, evitando las subjetividades de cualquier tipo, que pudieran empañar la posibilidad de entender qué cosa está pasando.
No hay duda que su cárcel es una aberración.  Todo el proceso que se le siguió fue una farsa colosal, desde su orden de detención hasta la predecible y aberrante sentencia que se le dictó.
Nada justo puede extraerse de una pantomima semejante, pero sí hay cosas que deben someterse al juicio crítico de los venezolanos, porque esto – pese a la cruel tragedia que  significa para la familia López – no se trata exclusivamente de una persona en concreto,  y sería un error imperdonable hacer de lo que está ocurriendo una épica individual, ajena al contexto que rodea todo el asunto, y en donde cada uno de nosotros somos afectados directos.
López ha sido miembro principal de un conglomerado político – la MUD –  que ha evadido una cuestión de vida o muerte para la nación: el hecho de estar secuestrados por una organización criminal que no respeta ningún derecho humano, y que notablemente carece de cualquier tipo de legitimidad.
Este conglomerado político ha decidido darle trato de gobierno a una mafia, y asumida esa actitud, han llevado su vida como si en Venezuela no pasaran las cosas que pasan, insistiendo en narrar un cuento de ficción que atrapa a los ingenuos, empujándoles a un teatro de mentira, donde se experimenta una  realidad paralela, en una dimensión en donde los años pasan y la trama siempre es la misma.
Este conglomerado político ha aplaudido la obra de Chávez; ha hecho campaña reivindicando su farsa y ha mitificado su imagen. La esposa de López ha manifestado abiertamente su dolor por ver comprometido “el legado” del felón por cuenta de su sucesor.  Y principales figuras del partido de López hablan de Chávez como si éste hubiera sido un dignatario respetable.  Hace pocos días se retrataban felices con los socialistas del mundo, ratificando su visión de izquierda, algo que sería inocente y válido si no fuera por lo afectado que está el destino venezolano por cuenta de esa ideología fracasada.
Estos hechos son graves y se suman a otros que ya habían dejado malos precedentes.
A sabiendas de la falta de condiciones para celebrar comicios, López invitó al país a seguir ese rumbo electoral. Siendo jefe de campaña de Capriles, hizo mutis ante el fraude gigantesco que se perpetró en 2012 y luego, otra vez, en 2013; poniéndose a trabajar activamente para ser protagonista pocos meses después en otra farsa conducida por un Consejo Supremo Electoral, cuya naturaleza envilecida es exacta a la de los tribunales.
En 2014 la calle reventó de hastío, fueron demasiadas las mentiras acumuladas, y la frustración llegó a su cénit. Miles de personas, especialmente jóvenes,  decidieron jugárselo todo, y enfrentaron con gallardía a las fuerzas del terror.
López fue astuto y buscó capitalizar el momento, acuñando el concepto de “La salida”, tema del que ya se  venía hablando en diversos sectores durante los meses previos.  Ejerciendo su liderazgo, encabezó manifestaciones y pronunció discursos sonoros.  Allí el régimen ubicó al chivo expiatorio que necesitaba para endosarle sus crímenes y le dictó orden de captura.
Aquí es donde todo se complica y las pasiones se mezclan, haciendo muy peligroso siquiera pensar sobre el tema sin temor a ser el blanco de cualquier tipo de insultos fanáticos.
¿Una orden de captura hecha por unos mafiosos confesos?
Semejante ironía ameritaba una carcajada para cualquier persona viviendo la realidad y no la ficción. Y, para el afectado, una razón más que justificada para no acatarla, teniendo la oportunidad de oro para declarar su desconocimiento a una autoridad írrita, que usa la institucionalidad como brazo ejecutor de sus fechorías.
Pero López optó por lo insólito, decidió entregarse, no sin antes organizar una concentración de personas para televisar mundialmente su rendición.  El acto fue un mitin político – sobre la estatua de Martí – y los eventos subsiguientes fueron dignos del realismo mágico que cincela las facciones de Latinoamérica.
Vimos a un López lanzando consignas desde una tanqueta de la Guardia Nacional que lo apresó; y luego siendo conducido a su sitio de reclusión, teniendo como piloto a nada más y nada menos que uno de los agentes más temibles del proceso revolucionario, el sujeto que con su mazo destruye lo que le da la gana.  Este mafioso declaró que la vida de López estaba en peligro, y que su misma familia había convenido con él – en la biblioteca del hogar de los padres de López –  que se entregara a la “justicia”, para que así el régimen velara por su protección.
Otro hecho insólito nace de esta situación.
Se entrega López a un sistema notoriamente injusto, atendiendo la orden de captura de un régimen asesino, que le promete velar por su vida y protegerlo de las amenazas que se ciernen sobre su cabeza.  Aquí la paradoja parece más bien una broma de algún chistoso del infierno.  Cualquier historia concebida por García Márquez palidecería.
Una vez recluido, López y su familia comienzan un periplo legal nada envidiable, donde lo más resaltante es la esperanza que manifiestan de probarle su inocencia al sistema que lo procesa, y recibir justicia del juez de la causa, una funcionaria que trabaja para una pantomima.
Pasan los meses y vemos galerías fotográficas de López en su vida cotidiana como preso.  Aprende a tocar cuatro, se deja crecer la barba y pinta dibujos hermosos. También emite declaraciones públicas. Logra grabar videos y éstos salen a rodar por las calles, escribe cartas que todos leemos, hace campaña electoral para su partido, nunca más habla de calle ni constituyente, es entrevistado durante media hora por CNN en prime time, convoca marchas, saca fotos y más fotos,  menos de la huelga de hambre a la que dice someterse; y la esposa se transforma en su vocero internacional, además nos presenta a sus hijos, esos niños bellos e inocentes, que son retratados para el público en las peores circunstancias.
Poco a poco su causa resuena en el mundo, y conmueve a dignatarios, académicos, y personalidades de la farándula.
Pasan los meses, y todo el proceso judicial que se le sigue muestra sus muecas grotescas y le escupe a diario al deber ser.  Hasta el último momento, su esposa declara que se hará justicia, que el Estado no probó nada y que la juez tendrá que dictar sentencia favorable.  Llega incluso a declarar que le dijo a sus hijos que esperaran a su padre con los brazos abiertos, porque finalizado el juicio, la sentencia no podía ser otra que la liberación de su marido.
Toda la historia de este caso es extraordinaria. La sentencia de López es una crueldad cantada que suma a la montaña de crueldades del régimen que nos secuestra; un régimen sádico  que tiene a otros presos políticos, como Vasco Da Costa, comiendo caraotas con gusanos y en celdas oscuras que apestan a excrementos y orine.
Pero su misma excepcionalidad, y la notoriedad que ha alcanzado, deberían servir de reflexión a un país que desaparece.  Si de algo debe servir esta patraña a la que se sometió López es de material para comprender de una buena vez y para siempre el carácter criminal de un régimen que no se detendrá hasta destruirlo todo.
La cultura del espectáculo, a lo que ha degenerado la civilización occidental, hace que sea tentador para muchos convertir este penoso y trágico caso en una suerte de reality show, de esos que transmite “E entertainment television”.  
Manipular sentimientos, usar niños y lágrimas, dibujos infantiles y tragedias auto infligidas se vuelven instrumentos poderosísimos para influir en las emociones de la gente y motivarlas a creer y hacer cosas que en otras circunstancias no harían.  Es el método de la lástima, un vicio que se aleja del concepto de responsabilidad individual, el cual es imprescindible para el progreso de las sociedades.
El caso de López debería ser el punto final de la historia de ficción narrada por el conglomerado político que ha insistido en realidades fantásticas. Debería convertirse en el prólogo de la nueva historia, la de verdad, el mundo donde no hay gobierno sino mafia, y no existen posibilidades de usar instrumentos del régimen para lograr nada distinto a lo que quiera el régimen.
Pero ya hay indicios alarmantes de que el conglomerado no tiene intenciones de que esto sea así.
Lo que motiva estas letras es la angustia que siento al ver que no habían pasado tres minutos del anuncio de la sentencia, y ya aparecían los miembros del conglomerado político  velando por la sobrevivencia de su cuento de mentira.  La misma esposa de López anunció que leería una carta de su marido, pero que lo haría junto con la MUD y en un acto popular al día siguiente.
Por más que intento comprender, me cuesta sentir empatía ante semejante histrionismo en un momento tan delicado. Todo a partir de la sentencia me ha sonado a guión pre hecho, al nuevo episodio de un reality show donde la víctima principal, el espectador  obligado, es el destino de un país, la nación de todos nosotros.
A Leopoldo López le deseo libertad y me siento asqueado de la injustica a la que fue sometido.  Ninguna persona inocente merece un castigo semejante; pero no puedo omitir el hecho de que él mismo decidió someterse a un sistema que de antemano se sabía injusto y cruel.
Lo que hizo López con su entrega física fue coherente con eso que hace cada vez que incita al país a participar en las farsas electorales que monta el régimen para legitimarse y prolongar la vida de su aberrante existencia, una que ha destruido a Venezuela.
López decidió entregar su vida a una justicia que trabaja para el mal. El resultado fueron casi catorce años de injusta prisión donde su familia sufrirá lo indecible.  Es un destino terrible que no se le desea a nadie.
Pero no podemos permitir que este hecho trágico en la vida de López y su familia, sirva de motor al conglomerado político para seguir impulsando su mundo de mentira, esa ficción donde nada bueno pasa.
Si López quiere libertad, y yo imagino que eso quiere, lo mejor que puede hacer es no seguir legitimando con sus palabras y acciones al régimen que le condenó injustamente; y nada mal le vendría separarse del conglomerado político que insiste en la ficción,  mentira que ya para él, a partir de anoche, ha de transformarse en su peor enemiga.
Venezuela merece libertad… Leopoldo López y su familia también.
Llegó la hora de cambiar estrategia, y eso empieza por vivir la realidad y no el cuento.
@jcsosazpurua

lunes, 20 de julio de 2015

Venezuela: un país de pobres

Este editorial lo publicamos en Verdades y Rumores el pasado 25 de marzo. Lo refrescamos porque todos los indicadores sociales demuestran que el empobrecimiento de los venezolanos se aceleró y nada hace presumir que esa tendencia será revertida. Lea, compare y decida si nuestras apreciaciones están erradas. 
La crisis que vive Venezuela es tan, pero tan particular, que está cambiando todos los paradigmas conocidos en cuanto a la pobreza y sus características. Para algo está sirviendo la actual coyuntura, aunque no resulte en algo positivo para el ciudadano.
Si consultamos a los economistas, estos nos dirán que la pobreza es un indicador que resulta de la imposibilidad que tienen las personas de cubrir sus necesidades con los ingresos que disponen ¿Le suena conocido eso?
Si pedimos la misma definición a un sociólogo, este nos dirá que se trata de un estado de insatisfacción casi total de las necesidades de una persona y su núcleo familiar. Y cuando se habla de necesidades, no sólo se refiere a la alimentación, sino también a un conjunto  de otras aspiraciones, como por ejemplo la recreación ¿Le suena conocido también?
Normalmente cuando hablamos de pobreza se piensa de inmediato en todas aquellas personas que sobreviven con salarios mínimos o con ingresos esporádicos, habitan en viviendas muy humildes, de pronto ubicadas en zonas de riesgo y hasta en comunidades peligrosas y con escasa dotación de servicios públicos. Todo eso está cambiando en Venezuela.
Y está cambiando, porque en Venezuela la pobreza no sólo tiene que ver con todo eso que hemos descrito. Es tan particular lo que estamos viviendo los venezolanos que ahora la mayoría está entrando en una nueva categoría de pobreza que de pronto aún no tiene nombre, pero que está creciendo aceleradamente.
En Venezuela hay pobres que tienen un  trabajo que técnicamente está por encima de los cargos más bajos, educadores por ejemplo, viven en una casa ubicada en alguna zona de clase media y hasta tienen un vehículo para movilizarse ¿Por qué son pobres si tienen todo eso?
Son pobres porque sus ingresos no alcanzan para costear las necesidades de alimentación, educación, salud y recreación, entre otros y deben depender de un costoso endeudamiento para poder pedalear la crisis ¿Le suena conocido ese “estatus”?
Pero además carecen de la capacidad de reposición o renovación. Por ejemplo, no pueden ampliar la vivienda actual o comprar otra en una mejor zona y con mayores comodidades. Si se les daña un electrodoméstico, no tendrá la capacidad para pagar su reparación y mucho menos para sustituirlo. Del carro es mejor no hablar, para no herir susceptibilidades
Pero la tragedia aún no está completa, porque ahora también se habla de pobreza de entorno y que tiene que ver con las condiciones que te rodean como persona que forma parte de una sociedad y que marcan tu calidad de vida, aspiraciones, necesidades y hasta los miedos.
En Venezuela el entorno te empobrece con escasez, inflación, inseguridad y sobre todo con la pérdida de esperanza y fe un futuro mejor en tu país y  por eso cada día son más los que planean emigrar en la búsqueda de oportunidades que ya aquí no consiguen. Pero también ese entorno lleno de distorsiones te rodea de actividades ilegales, como por ejemplo el bachaqueo y hasta muchas personas prefieren dejar su trabajo de toda la vida, con el fin de dedicarse al contrabando.
Lamentablemente Venezuela es un país de pobres en su mayoría, mientras los vivos que se enriquecen con la corrupción y aprovechan la impunidad, cada día son más ricos y pueden financiar grandes oportunidades en otros países. El concepto tradicional de pobreza está cambiando al mismo ritmo que crece la crisis en nuestro país.
¿Somos o no un país de pobres?