Significado del nombre del blog

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.




lunes, 20 de julio de 2015

Venezuela: un país de pobres

Este editorial lo publicamos en Verdades y Rumores el pasado 25 de marzo. Lo refrescamos porque todos los indicadores sociales demuestran que el empobrecimiento de los venezolanos se aceleró y nada hace presumir que esa tendencia será revertida. Lea, compare y decida si nuestras apreciaciones están erradas. 
La crisis que vive Venezuela es tan, pero tan particular, que está cambiando todos los paradigmas conocidos en cuanto a la pobreza y sus características. Para algo está sirviendo la actual coyuntura, aunque no resulte en algo positivo para el ciudadano.
Si consultamos a los economistas, estos nos dirán que la pobreza es un indicador que resulta de la imposibilidad que tienen las personas de cubrir sus necesidades con los ingresos que disponen ¿Le suena conocido eso?
Si pedimos la misma definición a un sociólogo, este nos dirá que se trata de un estado de insatisfacción casi total de las necesidades de una persona y su núcleo familiar. Y cuando se habla de necesidades, no sólo se refiere a la alimentación, sino también a un conjunto  de otras aspiraciones, como por ejemplo la recreación ¿Le suena conocido también?
Normalmente cuando hablamos de pobreza se piensa de inmediato en todas aquellas personas que sobreviven con salarios mínimos o con ingresos esporádicos, habitan en viviendas muy humildes, de pronto ubicadas en zonas de riesgo y hasta en comunidades peligrosas y con escasa dotación de servicios públicos. Todo eso está cambiando en Venezuela.
Y está cambiando, porque en Venezuela la pobreza no sólo tiene que ver con todo eso que hemos descrito. Es tan particular lo que estamos viviendo los venezolanos que ahora la mayoría está entrando en una nueva categoría de pobreza que de pronto aún no tiene nombre, pero que está creciendo aceleradamente.
En Venezuela hay pobres que tienen un  trabajo que técnicamente está por encima de los cargos más bajos, educadores por ejemplo, viven en una casa ubicada en alguna zona de clase media y hasta tienen un vehículo para movilizarse ¿Por qué son pobres si tienen todo eso?
Son pobres porque sus ingresos no alcanzan para costear las necesidades de alimentación, educación, salud y recreación, entre otros y deben depender de un costoso endeudamiento para poder pedalear la crisis ¿Le suena conocido ese “estatus”?
Pero además carecen de la capacidad de reposición o renovación. Por ejemplo, no pueden ampliar la vivienda actual o comprar otra en una mejor zona y con mayores comodidades. Si se les daña un electrodoméstico, no tendrá la capacidad para pagar su reparación y mucho menos para sustituirlo. Del carro es mejor no hablar, para no herir susceptibilidades
Pero la tragedia aún no está completa, porque ahora también se habla de pobreza de entorno y que tiene que ver con las condiciones que te rodean como persona que forma parte de una sociedad y que marcan tu calidad de vida, aspiraciones, necesidades y hasta los miedos.
En Venezuela el entorno te empobrece con escasez, inflación, inseguridad y sobre todo con la pérdida de esperanza y fe un futuro mejor en tu país y  por eso cada día son más los que planean emigrar en la búsqueda de oportunidades que ya aquí no consiguen. Pero también ese entorno lleno de distorsiones te rodea de actividades ilegales, como por ejemplo el bachaqueo y hasta muchas personas prefieren dejar su trabajo de toda la vida, con el fin de dedicarse al contrabando.
Lamentablemente Venezuela es un país de pobres en su mayoría, mientras los vivos que se enriquecen con la corrupción y aprovechan la impunidad, cada día son más ricos y pueden financiar grandes oportunidades en otros países. El concepto tradicional de pobreza está cambiando al mismo ritmo que crece la crisis en nuestro país.
¿Somos o no un país de pobres?


lunes, 18 de mayo de 2015

Sexo de toga y birrete


El profesor Amalio Belmonte, secretario de la Universidad Central de Venezuela,  salió  al paso de unas declaraciones de la fiscal general en las que esta aseveraba que “antes las mujeres entregaban parte de su cuerpo por un cupo universitario”.  Belmonte no tuvo reparo en calificarlas de ofensivas, señalando, en su cuenta de Twitter, que la titular del Ministerio Público “calumnia y acusa sin fundamento”, y considera deplorable “que no respete su cargo y dignidad”.
Cuando se afirma que las aspirantes a ingresar a las universidades democráticas tenían que prostituirse a cambio de una plaza en estas, lo menos que podemos barruntar es que  quien hace tan grave aserto, pruebas tiene al respecto; no bastan sospechas, insinuaciones y juzgamientos a partir de la condición de quien  hace pública tamaña imputación.
Con sus palabras, la fiscal no solo denigra de la mujer venezolana y siembra dudas sobre la rectitud de las profesionales egresadas de nuestras máximas casas de estudio, sino que pone en cuestión la integridad de sus autoridades rectorales y su personal docente.
Insinuar que durante la cuarta república –porque el “antes” de la abogada Ortega no puede significar otra cosa que con anterioridad a esta quinta, roja, petrolera y en la carraplana– se practicaba una académica operación colchón deja muy mal paradas a las profesionales chavistas graduadas antes de que se produjera el milagroso  advenimiento del comandante.

No se pueden poner las manos en el fuego por todos los profesores universitarios. Algún sátiro debe mariposear  por campus y claustros, pero generalizar de forma tan ominosa, como lo ha hecho Luisa Marvelia, para desacreditar los mecanismos de selección empleados en sus años de estudiante es, además de  una falta de respeto a la inteligencia,  un acto susceptible de ser considerado como extrapolación de sus vicisitudes en su paso por la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo, que suscita interrogantes acerca de si hay lo que se llama conocimiento de causa en su empeño de mancillar el honor universitario: ¿pretendieron, acaso, cobrarle peaje en su alma máter?
“Si hubiese sido cierto que para entrar a una universidad había que acostarse con alguien, la fiscal no habría estudiado nunca”,  escribe una conocida comentarista, ya que si denuncia este tipo de hecho es porque se sintió vejada y humillada. ¿Por qué no denunció en su momento al agresor?
Son muchos los reclamos que circulan por las redes sociales en respuesta a la infeliz intervención, “durante  un acto donde se mostró cómo es el proceso de la asignación de cupos universitarios”,  de la encumbrada representante del Poder Ciudadano  y, por tanto, miembro prominente de un tal Consejo Moral Republicano que, por razones de decencia, y de conformidad con el adjetivo que le endilgó el constituyente,  ya tendría que haber pedido explicaciones a la declarante y ordenado una investigación para poner al descubierto esos presuntos chantajes sexuales con toga y birrete.



domingo, 26 de abril de 2015

La distorsión social y moral de un país


Esta semana que recién está concluyendo ocurrió un hecho que pareciera que se está haciendo muy normal en Venezuela ¿Qué ocurrió de significativo en un país que vive de susto en susto? Bueno que el Grupo Antiextorsión y Secuestro de la GNB en Maracaibo apresó en flagrancia a tres efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) cometiendo un delito y los mismos casi que fueron “rescatados” por sus compañeros de institución policial.
No sólo hubo un intento de “rescatarlos” por parte de otros funcionarios de la PNB en un episodio que pudo convertirse en una tragedia, sino que tuvieron la voluntad de desplazarse hasta la sede del Gaes para pedir la liberación de sus compañeros detenidos por haber cometido el delito de extorsión.
Qué funcionarios policiales y militares en Venezuela cometan delitos ya es demasiado común, pero que ahora sus compañeros de organismo intenten liberarlos, eso es nuevo y además sumamente preocupante porque indica un absoluto irrespeto por la legalidad en el país.
Pero además hace poco se anunció que en los últimos días habían sido asesinados una cantidad considerable de funcionarios policiales sólo en Caracas, lo que generó que algunos policías y sus familiares realizaran una marcha para pedir protección a sus vidas, cosa que por primera vez creemos que ocurre en el país.
Y por si fuera poco, surgieron testimonios en videos de funcionarios policiales que pedían algo así como “carta blanca” o licencia para matar” y así atacar con fuerza a la delincuencia que en Venezuela está desatada, bueno, no sólo desatada sino que ahora hay “códigos” y matar policías es un “código” de valor y jerarquía que según los expertos y estudiosos de la materia, se viene aplicando entre las bandas que operan en el país.
¿Qué relación tiene la actuación de policías y esos nuevos “códigos” hamponiles?
Eso, más allá de los hechos puntuales, demuestra que la crisis que vive el país más que económica es social y moral. Eso indica que vivimos en un estado de anarquía pasiva, que pronto se pudiera convertir en violenta y así profundizar los ya preocupantes rasgos de anomia que aparecen día a día en Venezuela.
Más allá de la escasez de alimentos o de cualquier cosa. Más allá de la inflación que nos dinamitó la calidad de vida. Más allá de un discurso agresivo y revanchista hay una crisis mayor y más profunda. De generarse un cambio de orientación en el país, lo económico puede comenzar a resolverse a corto y mediano plazo.
¿Pero cuánto tiempo llevará reconstruir los valores morales maltrechos?
¿Cuánto tiempo implicará corregir la conducta violenta del “hombre nuevo” venezolano?
¿Cuánto tiempo conllevará la reconstrucción ética de los cuerpos policiales y del ciudadano en general?
¿Cuánto tiempo será necesario para rescatar la institucionalidad y la credibilidad del ciudadano en las instituciones?
La crisis social, moral y ética que vive Venezuela es sumamente preocupante. Ahora cualquier ciudadano deja su trabajo formal para rebuscarse con el “bachaqueo”, porque mediante esa actividad ilícita multiplica sus ingresos ¿No será que eso era lo que buscaban los policías acusados de extorsión? Seguramente que sí.
Ese es un síntoma del deterioro de la sociedad venezolana. Una sociedad que muestra señales de hostilidad, ilegalidad, violencia, intolerancia e irrespeto. Aún estamos a tiempo de corregir esas distorsiones creadas por la descomposición general que vive la nación.
Pero la corrección de esas distorsiones no sólo depende del Estado que tiene la mayor cuota de responsabilidad, sino de cada uno de nosotros ¿Y cómo lo hacemos? Asumiendo que debemos hacer lo correcto. Asumiendo que la conducta en sociedad está marcada por patrones de legalidad, legitimidad y racionalidad.
No contribuyamos con nuestras acciones a profundizar la crisis social, ética y moral. Hagamos lo correcto por Venezuela. Construyamos el país en el que nos merecemos vivir y eso depende de cada uno.

domingo, 12 de abril de 2015

Las nuevas profesiones



He querido realizar este escrito para hacer un pequeño análisis sobre la situación económica de Venezuela.  Existen nuevas profesiones, pero las que me llaman la atención son el bachaqueo y el raspa cupo, cuando hablamos de bachaqueo, son las personas que compran bien sea alimentos, productos de uso personal o gasolina a precios irrisorios en comparación con los precios internacionales, y los venden a precios internacionales, y los raspa cupos son las personas que venden sus cupos en dólares los cuales compran a 12.5 y los venden hasta en 300 cada uno.

Veamos varios ejemplos:
.- Compran un litro de gasolina a 0.070 céntimos de un bolívar y lo venden a 40 bolívares antes de llegar a la frontera.
.- Compran un paquete de pañales a 144 y lo venden a 1.500 bolívares.
.- Compran un litro de aceite a 9 Bs. Y lo venden a 140
.- Les asignan por medio de la tarjeta de crédito dólares a 12.5 Bs/$ y lo venden a 280 bolívares cada uno y a veces hasta más.

Así sucesivamente, a estos personajes yo los llamo licenciados en marketing de bachaqueo y también ingenieros en Turismo con post grado en raspar tarjetas de crédito propias y de terceros.
Lo preocupante no son las nuevas profesiones, lo preocupante es como el desgobierno sabe todo esto, y no hacen nada, por el contrario, incentivan a que exista más corrupción, al colocar controles, tales como el chip de la gasolina, el capta huella para comprar comida, la partida de nacimiento para comprar pañales, etc…  al colocar esos controles, incentivamos la corrupción tanto pública como privada, ya que más de uno comprará un funcionario o un trabajador para poder ejercer su “nueva profesión”.

Cuando los Venezolanos conozcan sus deberes y derechos, aprenderán a ser ciudadanos, y al aprender  a ser un ciudadano los gobiernos temblarán, porque serán ellos quienes estarán obedeciendo y no mandando.

Es una locura ver nuestro país donde con el salario mínimo, solo puedes comprar 6 bombillos y pagar los pasajes, mientras que estas nuevas profesiones sin haber estudiado ni aprender arte, se pueden ganar en un día lo correspondiente a un mes de salario mínimo.  Es por esto que muy pocos saben la magnitud del problema en el cual estamos metidos todos los venezolanos, ya que cuando esta cuerda reviente, todos caeremos al fondo sin distinción de clase.

Nuestro país merece unos mejores gobernantes, que estén bien preparados, que sean profesionales en las áreas para las que fueron elegidos, no merecemos estar en un país productor de petróleo sin el crecimiento ni avance con el cual caminan países que no son productores de petróleo, verbigracia Ecuador, Chile, Perú, necesitamos unos ciudadanos venezolanos que sepan elegir un gobernante serio, que respete las leyes y las haga respetar.

Janer Rangel

Escribidor.

miércoles, 11 de febrero de 2015

El inicio del Golpe de Estado que acabó con la democracia


Somos el único país en el mundo con un presidente muerto sin acta de defunción y un presidente vivo sin partida de nacimiento. Ambas permanecen ocultas para encubrir un crimen: el asesinato de la Constitución. No la violación, sino el asesinato consumado por una asociación para delinquir del más alto nivel complotada con Cuba.
El ocultamiento de estas pruebas legales basta para desconocer a Maduro por ilegítimo. Nos preguntaría asombrado un extranjero: ¿porqué la oposición no lo ha desconocido? Habría que responderle que el lugar de la oposición ha sido usurpado por los colaboracionistas, que le sirven de comparsa a la tiranía. Los colaboracionistas no hacen oposición como lo prueba que no hayan exigido, tanto el acta de defunción del difunto como la partida de nacimiento del sucesor, diciendo que son irrelevantes. Mayor prueba de colaboracionismo, imposible. Hay, pues, un concurso de ilegitimidades que funciona como una sociedad de cómplices: Maduro y la MUD, usurpadores ambos, aquél de la presidencia, ésta de la oposición.
La pregunta siguiente que nos haría un extranjero: ¿Qué pasa con los restantes cuatro poderes públicos que no han actuado? No lo han hecho porque en Venezuela todos los poderes públicos tienen su origen en un Golpe de Estado sistemático y continuo que se inició en 1999. Así, pues, no sólo Maduro adolece de ilegitimidad de origen. También todos los poderes públicos son ilegítimos. Todo el sistema político es ilegítimo. Expliquemos porqué.
El difunto fue electo para el período 1999-2004 bajo la vigencia de la Constitución de 1961, la cual no preveía una Constituyente porque tenía vocación de perpetuidad. Al no preverla no podía ser convocada. Para convocarla había que reformar previamente la Constitución con el fin de incluirla en ella, ya que había sido excluida intencionalmente. En las actas de la comisión redactora y en los debates parlamentarios quedó claramente expresado el motivo. No se quería repetir la experiencia traumática de la Constituyente de 1947, de la cual emanó una Constitución de partido impuesta por aplanadora. Habiéndose logrado por primera vez en nuestra historia republicana el consenso entre todas las fuerzas políticas, representativas del 90% de los electores, se blindó la Constitución consensuada ante cualquier tentación sectaria, obligando a que la reforma, total o parcial, se hiciese igualmente por consenso en el seno del Congreso Nacional.
Decidido a efectuar lo que tenía previsto si hubiese triunfado el golpe militar de 1992 (disolución de todos los poderes públicos para reconstituirlos colocando a serviles), el difunto ejerció violencia moral (coacción) sobre la Corte Suprema, la que claudicó accediendo a la convocatoria de la Constituyente, aunque la condicionó a que fuese el pueblo el que la aprobara en referéndum. Motivó la sentencia con la tesis complaciente de la supremacía de la soberanía popular sobre el texto constitucional, que sirvió de fundamento jurídico al Golpe de Estado en marcha. El mismo día de su toma de posesión el ahora difunto convocó el referéndum consultivo exigido para que fuese el pueblo, en ejercicio de la soberanía popular, el que convocara la Constituyente pasando por encima de la Constitución. Pero el pueblo no convocó la Constituyente. En efecto, sólo concurrió a votar el 37,8% de los electores, absteniéndose el 62,2% que sumados al voto negativo (7,6%), significa que el 70% de los electores no aprobó la Constituyente. La convocatoria fue negada (apenas el 30,7% de los electores, una minoría exigua, votó a favor), por cuyo motivo se debía seguir forzosamente el procedimiento de reforma constitucional establecido en la Constitución de 1961. Era la única alternativa constitucional. Pero los golpistas, encabezados por el Golpista Mayor ahora difunto, dieron por aprobada la convocatoria atribuyéndole así la soberanía popular a una minoría insurrecta. La convocatoria de la Constituyente fue, pues, un acto de fuerza, porque no se sostuvo ni en la Constitución ni en la soberanía popular que sólo podía ser ejercida por la mayoría determinante de los electores. Con este acto de fuerza se dio inicio al Golpe de Estado sistemático y continuo que acabó con la democracia, el crimen político a documentar en la segunda pieza del expediente contra el gobierno títere.

Carta al Banco Mundial” por Laureano Márquez




SRES. BANCO MUNDIAL
Su Despacho.

Ante todo, no se asusten, que la presente no tiene como finalidad pedirles plata. Más bien, el tono de esta misiva es de reclamo por una información aparecida en The Wall Street Journal según la cual ustedes afirman que Venezuela y Haití son los peores países del continente para hacer negocios. Están supremamente equivocados como dirían en Bogotá. No sé cómo va el tema en Haití, pero Venezuela es, sin la menor duda, el mejor país para hacer negocios no solo de América Latina, sino me atrevo a afirmar, sin exageración, que del planeta Tierra y sus alrededores. Hace poco, luego de abandonar el cargo, el ministro de Planificación nos informó de sectores que han devengado ganancias por el orden de los 20.000.000.000,00 de dólares, todo esto, además, libre de impuesto sobre la renta. Muestren ustedes en sus registros a otro país donde se hayan hecho tan buenos negocios en tan poco tiempo. Claro, que un pequeño detalle es que todos los negocios aquí se hacen es con el gobierno, lo que constituye parte de nuestro problema. ¿Quién va a querer en el fondo salir de un gobierno —y esta es parte de la contradicción nacional— que es simultáneamente tan destructivo y a la vez tan rentable? Si alguna expresión resume este tiempo es aquella del “vivamos, callemos y aprovechemos” con la que Picón Salas denunció otro momento de nuestra historia.

Venezuela, señores del Banco Mundial, es un país floreciente en buenos negocios y he, a continuación, algunos de ellos:

– Los bolichicos: se trata de jóvenes que no sobrepasan los 30 y que descubrieron que el control de cambios existente en el país es el negocio más lucrativo que ha existido en la historia de la humanidad. Según cuentan los especialistas, esta transacción funciona así: usted pide dólares preferenciales para importar productos y hace intercambios comerciales con empresas que están fuera, bien fundadas por usted mismo, o empresas constituidas ad hoc venezueliensis. El negocio consiste en que usted no importa lo que dice importar, lo que termina no importándole a nadie.

– Cupo Cadivi: Venezuela es el único país del mundo en el que usted se va de viaje y regresa con mucho más dinero del que se fue, después de pasar una semana en algún destino turístico. El negocio consiste en que usted “raspa” literalmente el cupo de divisas que le asigna el Estado. “Raspar”, para que nos entendamos, consiste en pasar la tarjeta de crédito realizando compras ficticias para obtener divisas en efectivo que usted luego puede vender en el mercado negro o paralelo. Para ello existen raspadores especializados en cupo venezolano distintos lugares del mundo. Cuentan los entendidos que los de Cuba funcionan bastante bien, porque para raspar en la tierra de Martí asignan el cupo completo. El negocio en este caso lo realizan no solo los venezolanos, sino que produce un efecto multiplicador en los países donde se encuentran los centros de raspado. Este ramo de nuestra floreciente economía ha producido incluso empresas de viaje que pagan los gastos de grupos de personas y negocian el cupo. Mayoristas, que llaman.

– El bachaqueo: consiste en aprovecharse de la absurda regulación que tienen los productos de la cesta básica en Venezuela, que en la mayor parte de los casos están fijados por debajo de los costos de producción. Este negocio presenta modalidades diversas. Una consiste en comprar y revender al precio real los productos. Otra, en sacar los productos del país y llevarlos a países vecinos, donde también pueden ser vendidos a precio real. Este negocio presenta una variante farmacéutica que se ha nutrido de la regulación de las medicinas.

– La exportación privada de gasolina: es como el bachaqueo pero con el combustible, un producto más riesgoso y difícil de transportar. Aquí también hay detallistas (pimpineros) y mayoristas (gandoleros). La idea es transportar la gasolina, que en Venezuela se regala, a los países vecinos, donde se vende al precio de mercado internacional.

– El cemento: luego de su brillante expropiación, la floreciente industria del cemento, como todo lo que ha caído en las garras del gobierno, inició su declive, pero esto marcó el inicio de un nuevo negocio: el poco cemento que se produce se destina a la Misión Vivienda; de allí se desvía a la venta privada, donde se cotiza hasta a Bs. 1000 el saco (un millón de los de antes). Como existe un círculo vicioso de dinero que no es fruto del esfuerzo, hay mucha gente que lo paga. Este, según cuentan, es uno de los negocios más productivos de este momento.

La lista es larga, no podemos enumerarlos todos. Menester es decir que, por otro lado, de manera paralela a esas eficientes muestras de impulso empresarial, se ejecuta un proceso de desestímulo, castigo y penalización de toda actividad honestamente productiva, para que la gente entienda de una vez que por el lado del esfuerzo y la decencia no va a conseguir nada, si no pasa por la taquilla oficial. Aun así, Venezuela es un país tan rendidor que en estos tiempos hay ¡incluso! quien ha hecho dinero trabajando decentemente y sin corromperse. Pero de todos los negocios, sin duda el mejor sería comprar el gobierno por lo que vale y venderlo por lo que él dice que vale. Lástima que a estas alturas ya nadie dé ni medio.

Señores del Banco Mundial: rectifiquen antes de que sea demasiado tarde y nuestros conductores decidan retirar todos los depósitos que tiene con ustedes y los dejen en la quiebra.

Por: Laureano Márquez



lunes, 9 de febrero de 2015

Simplemente, éramos felices pero no lo sabíamos.



Yo nunca fui adeco ni copeyano, pero siempre en mi casa había papel tualé, harina PAN, pollo, etc. No me gustaban esos gobiernos por muchas razones, pero sin darme cuenta era feliz cada vez que iba al baño, le ponía azúcar al café, me comía una arepa o un pollo. Nunca hice colas humillantes para comprar nada, y, ojo, tampoco tuve dinero en exceso: vivía de mi sueldo de profesor.

Antes, si uno quería ir a Margarita o a Mérida, se acercaba a una agencia de viajes, y compraba su pasaje y no me lo van a creer: ¡siempre había!

Existían ferrys que flotaban; todos estudiábamos en las universidades, y, aun siendo comunistas, conseguíamos empleo con los adecos y los copeyanos.

Los artistas podíamos presentarnos en cualquier teatro y nadie nos censuraba.

En la época de los adecos y los copeyanos se inauguraron maravillosas autopistas y los mejores hospitales que se han construido en Venezuela; se construyó el Teatro Teresa Carreño, el Poliedro.
En diciembre, en los gobiernos adecos y copeyanos siempre aprovechábamos para criticarlos y caricaturizarlos. Los adecos y los copeyanos asistían a nuestros actos, nos aplaudían, y después, sin ponerse bravos o pasarnos facturas, amenazas y multas, nos pagaban y nos seguían contratando.

Muchos de los artistas izquierdistas, hoy convertidos en talibanes exclusionistas, reaccionarios y sapos, enviaron con los adecos y copeyanos a sus hijos para que estudiaran en otros países y nadie preguntaba qué tendencia política tenían. En esa época de gobiernos adecos y copeyanos a nadie se le ocurrió inventar un Ministerio para la Felicidad.


Simplemente, éramos felices pero no lo sabíamos.



Claudio Nazoa:

martes, 25 de noviembre de 2014

Festival de cuentos falsos e historias reales (A nuestra juventud heroica)

thumbnailjuancarlossosaFeb2014







Cuando sucedieron los acontecimientos de principios de año, me convencí a mi mismo que el proceso sería irreversible. Sentí la calle como nunca antes, el pavimento sacó brazos y atrapó a nuestro país con su fuerza. Miles y miles de jóvenes suspendieron su juventud para conectarse con la tragedia de una nación que va olvidando lo que significa la libertad.
El valor, la dignidad, el optimismo fueron valores protagónicos, sembrándose en cada rincón de Venezuela. En los eternos dieciséis años que lleva el apocalipsis chavista, nunca se había presenciado un nivel de arrojo y valentía semejante. Aquí las premisas de la lucha dejaron de sustentarse en asuntos coyunturales, gremiales, partidistas… para concentrarse en el sentimiento que mueve a la historia universal: el impulso de vida que lucha por su futuro.
La juventud venezolana asomó el rostro para mostrarnos facciones curtidas en una época de privaciones, de traiciones y desesperanza; un rostro demasiado sabio para ser portado por cuerpos primaverales; pero allí estaban, firmes, ejemplares, decididos a entregar la vida por sus ideales, por el sueño de libertad.
Nada fue más inspirador que esos meses, porque siempre es motivo de alegría que salga el sol cuando se tiene una eternidad padeciendo las penumbras. Y esos muchachos irradiaron la luz y el calor de nuestra estrella orbital, porque bastaba acercarse a ellos para impregnarse de energía vital, colmándonos de esperanza. Tanto fue su influencia, que muchos de nosotros volvimos a apostarlo todo a Venezuela, porque se hizo palpable que una juventud de ese calibre es una garantía fiel que hace que la historia no termine, instando a tomar la pluma para escribir las páginas en blanco de nuestro porvenir nacional.
Porvenir que luce para los tiranos y sus cómplices como un libro insoportable, prohibido, que debe quemarse contra viento y marea. Los tanques, fusiles, bombas y escudos no se hicieron esperar, tampoco las estrategias para borrar sutilmente las pocas letras genuinas que comenzaban a leerse.
La tinta que se escogió para tacharlo todo fue roja, y para hacerlo lo más cruel que un régimen como este puede concebir, el rojo fue sangre, la savia que corría por las venas de nuestros héroes imberbes, esos maestros que nos enseñaron con sus sacrificios que la lucha es algo serio, que las tiranías se confrontan con los más sagrado, porque es lo más preciado lo que está en riesgo de perderse.
Cuando el rojo tiñó las calles con el DNA de nuestra juventud, y las lágrimas de sus deudos taparon las cañerías, las botas salpicadas de carne y sangre se acuartelaron, para darle paso a los borradores sutiles de nuestro destino, los asistentes escultóricos de este infierno. Se trata del universo político y mediático que se ha empeñado en imponer su cuento de ilusiones dentro de la más cruda de las realidades. Son estos personajes los artistas de lo “ecuánime”, narradores fantásticos de pretensiones mágicas,  que además son escultores, porque tercamente insisten en amasar el estiércol dictatorial para darle forma democrática.
Y así pasaron los meses. Entre diálogos, asambleas y viajes, shows y más shows, los brazos de la calle fueron encadenados y la retórica de la mentira clavó su mágico cincel en el nuevo mundo de la esperanza, con un plan perversamente cruel: convertir a nuestros jóvenes guerreros en malandrines encapuchados; y su gesta heroica en un vulgar atajo alocado de cuatro gatos conspiradores.
Mucho esfuerzo y dinero se invirtió en este viejo truco.  Activaron su radar y cambiaron máscaras, esta vez buscando imprimirle la palabra “barrio” al nuevo capítulo de su cuento.  Afinaron el cincel convertido en pluma, y rescataron a los sospechosos habituales, sus personajes favoritos de la política, el periodismo, los gremios, la farándula y el espectáculo, para hacer que su historia fantástica fuera leída por todos.  Y así sutilmente primero, cínicamente después,  el libro de la realidad fue encerrado, y con candado, en el cuarto más oscuro de la consciencia.  El régimen y sus botas podían descansar en paz porque sus asistentes camuflados hicieron el trabajo completo, mejor que cualquier maestro.
Los rostros de nuestros muchachos sacrificados se volvieron extraños; sus ojos y sonrisas, inmortalizados en fotos que rompen corazones,  incomodaban cada día más, y tenían que borrarse, como sea, pero la orden era borrarlos.
Y nada borra mejor la verdad que una mentira repetida infinitas veces.  Por eso el infame carrusel electoral comenzó a dar vueltas otra vez, y su música se puso al máximo nivel. El parque de la fantasía no solo se escribía, tenía que verse como auténtico, y así el cuento escapó del libro para volverse realidad, una pretensión de normalidad que se coló por todas las alcantarillas, hasta explotarlas con su presión terca, una compulsión atávica que “sisíficamente” materializa la tesis del eterno retorno.
Los personajes del cuento se vuelven a encaramar en sus palestras y agudizan sus sentidos para que no se les escape nada. La historia no se escribe en piedras porque se manipula a voluntad, y eso lo tienen como premisa inolvidable los escritores de este cuento fantástico, que persiguen con su insistencia irritar nuestros ojos hasta volvernos ciegos.
Ayer lo vimos representado en una metáfora maldita.  Se organizó un festival para rendirle honor a la lectura, y nada más enaltecedor que la celebración de la cultura y el ingenio.  Durante una semana la plaza de la Libertad – que es como merecidamente se bautizó a la de Altamira – se vistió de literatura, para recordarnos que el libro es un artículo de primera necesidad, aún en los tiempos más duros.
Pese unas ventas acordes con las crisis, el evento respiraba saludablemente y qué bien que así fue. Pero acercándose el ocaso de la feria, de la alcantarilla que esconde a los escultores mágicos se escaparon unos duendes, con la tarea de cerrar el evento con un acto final que lo cubriera todo con las páginas de su cuento.
Y convocaron para el espectáculo a lo mejor de sus dos mundos: las botas ensangrentadas del régimen salieron de los cuarteles para hacer presencia; en perfecta sintonía con sus extensiones light, asistentes sutiles que tan servilmente les acompañan en su misión dictatorial, los alquimistas del estiércol.
La excusa que consiguieron para esta aparición repentina fue una manifestación pacífica de las voces que hablan el idioma de los héroes.  Sucedió entonces la repetición en segundos de una triste historia de traición.
Como feria al fin que era, se logró representar como si se tratara de un parque temático los acontecimientos vividos durante el año en curso.  Para el éxito de su misión, aprovecharon que un grupo de jóvenes se acercó a la plaza para honrar la memoria de los rostros que estos cuentistas desean que olvidemos.  Se trataba de muchachos sanos, portando banderas y símbolos de libertad, dignos representantes de esa juventud que nos regresó la esperanza.
El régimen tiránico y sus colaboradores (entre ellos los tontos útiles que nada ganan) no podían despreciar el momento para encerrarlo en el cuarto oscuro, allí donde la verdad se esconde con candado, y mantener la escena controlada con las letras hegemónicas de su cuento.
Ordenaron desalojo de la plaza, y activaron sus matrices de opinión, dándole vueltas a la rueda de su eterno retorno.  La alquimia infernal, esa magia escultórica transformada en narrativa cuentística, inundó las redes sociales con sus trilladas historias tergiversadas, usando para ello a sus protagonistas estelares, a los mejores vendedores de sus cuentos de camino, las sirenas mágicas que cantan democracia en los mares dictatoriales.
Y así volvieron a “encapuchar” a los héroes, insistiendo que sus rostros de dignos guerreros libertarios pertenecen a malandrines descerebrados.  Cerraron el festival de lectura con su cuento fantástico, porque hasta el mejor homenaje a la inmortalidad de los sacrificios juveniles tenía que ser convertido por ellos en una mentira, un capítulo más en su cuento de camino.
Pero tapar el sol con un dedo es siempre un ejercicio fútil. Y como dijimos, nuestros jóvenes libertarios irradian luz y transmiten calor. Venezuela está golpeada, muy herida. Gracias a estos muchachos, ayer la calle asomó otra vez sus manos, como si los brazos estuvieran otra vez a punto de salir y hacer mutar al pavimento.
Nuestros jóvenes han entregado la vida en esta lucha, y ese es el único libro que al final se leerá; por eso estamos agradecidos, y nos sentimos comprometidos. No habrá cuento que borre estas letras, que sí se sellarán en piedra.
Ahora toca ponerle el título a la obra y este libro tendrá que llamarse Libertad… porque nada menos merecen los héroes de nuestra historia venezolana.

@jcsosazpurua

domingo, 23 de noviembre de 2014

“Ley antidecencia”


Que sale más fácil y barato sancionar a los pocos decentes que a los muchos corruptos.
Que las personas decentes avergüenzan a los corruptos haciéndoles sentir moralmente mal.
Que este es el país de Jauja, donde todo va al revés,
Decretamos la presenta ley antidecencia que se regirá por los siguientes artículos:
Art.1. Se considera persona decente todo aquel que no haya participado de actos deshonestos en la administración pública o privada, no haya sobornado ni se haya dejado sobornar y cumpla con las leyes existentes.
Art.2. Toda persona decente será sancionada con la afectación del objeto de su decencia. Si se trata de un productor, será expropiado; si se trata de un funcionario decente, será inhabilitado; si se trata de un docente universitario y/o investigador científico, será acorralado salarialmente hasta que se rinda o se vaya al exterior.
Art.3. Todo aquel que nunca haya pedido el cupo de CADIVI será considerado automáticamente sospechoso de delito de honestidad, salvo prueba en contrario. Deberá ser sometido a cuarentena y examinado rigurosamente con psiquiatras y se le harán pruebas de laboratorios cada 15 días hasta encontrar la causa de su deterioro mental.
Art.4. En la frontera, todo el que no comercie con la gasolina y/o no use su cupo de combustible racionalmente de forma que denote que no lo está vendiendo, será condenado a arresto domiciliario, es decir, le será recortado el número de litros hasta que materialmente no pueda salir de su casa.
Art.5. Todo aquel funcionario que no haya prevaricado o negociado comisiones, ni practicado nepotismo, ni usado bienes públicos en beneficio propio, será objeto de sanción moral y será tenido hasta el fin de sus días como un rolitranco e pendejo.
Art. 6. Ponemos a disposición ciudadana la línea telefónica 800- decente para que sean denunciados todo aquellos contrarrevolucionarios que se las dan de tramparentes e incluso aquellos que efectivamente lo sean, que los hay porque se han visto casos.
En este mismo acto decretamos la creación del monumento al corrupto desconocido. Allí se realizará una ofrenda floral cada vez se celebre un nuevo aniversario de la aprobación de la presente ley. Dicha ofrenda será facturada al ministerio respectivo y también, paralelamente al que no lo es, pero nunca colocada.
Dado y firmado, pero no sellado, puesto que el sello se lo llevo un funcionario para expedir unos certificados falsos a nombre de esta asamblea.
Dios y federación, pero mas que todo federación.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La caricatura y el poder



Lo digo directamente: es herencia de Hugo Chávez o resultado intrínseco de su mala gestión el desastre que se vive en el sector salud. No lo digo yo, solamente, lo dice mucha gente y se escribe en diversos periódicos. Incluso algunos medios audiovisuales, solo algunos, hasta muestran imágenes de la tragedia nacional que se vive en hospitales públicos y también clínicas privadas. Escribo esto y con seguridad no causa escozor, no revuelve consciencias. La vida sigue. Muy diferente es cuando una caricatura, como la de Rayma, sintetice en una imagen cómo el sector salud está en coma y eso lleve la firma del comandante Chávez.
La caricatura ha sido censurada históricamente. En Venezuela precisamente a los caricaturistas se les persiguió y encarceló con saña en el siglo XX. En este siglo se les censura, se les calla. O deberíamos decir se les intenta acallar. La constitución de redes sociales, teniendo como plataforma a Internet, permite que finalmente el mensaje se difunda. Pero en el fondo la lógica sigue siendo la misma, el poder puede tolerar la crítica escrita, pero no cuando la crítica se representa en una caricatura, cuando se caricaturiza al poder.
Una de las primeras señales que dio Hugo Chávez de que no iba a tolerar la crítica fue por allá por el año 2000. En una cadena nacional increpó al maestro Zapata: "¿Cuánto te pagaron, Zapata?", le preguntó Chávez. El hombre de poder no concebía que la opinión del caricaturista fuese propia, sino que había sido comprada.
Zapata, Rayma o Edo así como tantos caricaturistas venezolanos no solo no tienen precio, y lo vienen demostrando con creces, sino que en verdad se conectan con la tradición venezolana en su campo. La caricatura es una suerte de contrapoder y no porque el caricaturista posea riquezas o domine al Estado; tiene el poder -enorme por cierto- de caricaturizar, de ridiculizar, a aquellos que sí ejercen el poder. El hombre de poder se asume en un estrado diferente, ajeno o a salvo de la crítica pública. Y la caricatura no solo lo hace terrenal, sino que lo cuestiona de tu a tu. Por eso, desde mi punto de vista, a los caricaturistas siempre se les condena o se les censura, especialmente en los régimenes que se pretenden absolutos, eternos.
La salida de Rayma del diario El Universal, previa censura sobre su trabajo, evidencia al menos dos cosas. Este periódico, quien sea que lo haya comprado, fue adquirido para no molestar al poder. Por esa razón, en primera instancia se enfilaron las acciones para vaciar las páginas de opinión de aquellos puntos de vista incómodos. La caricaturista sin duda simbolizaba esta opinión que incomodaba al poder, en la medida en que podía ridiculizarlo. Sale Rayma y quien sea que ocupe su lugar en las páginas de El Universal entrará sabiendo que no puede molestar al poder.
La segunda cosa que evidencia este despido de Rayma es que reina la autocensura. La caricatura no llegó a ser publicada, por una decisión interna del medio, de quienes manejan este medio, decidieron no publicarla, obviamente para evitar molestar al poder. Como suele suceder, censurar un contenido potencia el mensaje que se iba a dar. De haberse publicado la caricatura sin duda hubiese molestado al poder, pero ya sería historia, es decir la velocidad informativa hubiese hecho que pasara, como otras tantas caricaturas de Rayma. Cuando se le censura, cuando esa caricatura pasa a ser la que no pudo publicar Rayma, y que además les cuesta su relación laboral con El Universal luego de casi dos décadas, entonces se potencia su mensaje. Pasa a ser emblema de protestas, como se ve en algunos lugares; da la vuelta al mundo como le está dando. La caricatura ya deja de ser una más para pasar a ser un símbolo contra el autoritarismo.

Por Andrés Cañizález / Twitter @infocracia
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sábado, 5 de julio de 2014

Artículo 350 Y 333 de nuestra Constitución: Ley Orgánica del Ozono

Ley Orgánica del Ozono: 04/07/2014. Editorial Tal Cual El gobierno revolucionario, en defensa de la salud de los pulmones de los ciudadanos y de que respir...

Ley Orgánica del Ozono



04/07/2014. Editorial Tal Cual
El gobierno revolucionario, en defensa de la salud de los pulmones de los ciudadanos y de que respiren un aire limpio para que, a la hora de enfrentar cualquier eventualidad imprevista, desarrollen una mejor capacidad pulmonar para pegar la carrera, decreta la siguiente:
Ley Orgánica del Ozono
Cap. I. Del Ozono
Art.1. Para los efectos de esta ley, denomínase ozono a “una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno, formada al disociarse los dos átomos que componen el gas de oxígeno”. Esta disociación (psicótica) es producto de agentes fascistas y golpistas que, al respirar en el aeropuerto, contaminan el aire con su pestilente y nauseabunda presencia.
Art. 2. El ozono es el primer alótropo de un elemento químico. Dicho elemento se encuentra plenamente identificado por el Sebin y será detenido en las próximas horas.
Cap. II. De la respiración de ozono en Maiquetía
Art. 3. El gobierno, en aras del establecimiento de la equidad socialista y del bienestar del pueblo popular, establece que cada pasajero deberá cancelar una tarifa de Bs.127 por la respiración de ozono en las instalaciones del aeropuerto.
Art. 4. A los pasajeros que se nieguen a cancelar dicha tasa se les impedirá respirar en las instalaciones del aeropuerto. Los acompañantes deberán salir a las afueras de las instalaciones, agarrar bastante aire de la calle y contener el resuello mientras se encuentren en el interior de la terminal, repitiendo esta operación cuantas veces sea necesario.
Art. 5. Pasajeros en tránsito serán mantenidos en una terraza descubierta. Se permitirá, en caso de niños y personas de la tercera edad, en un acto de humanidad socialista, que traigan su propia bombona de ozono y la usen dentro de las instalaciones de la terminal aérea.
Art. 6. Para tener instalaciones libres de agentes patógenos, se comprobará con la Interpol que los pasajeros provenientes del exterior, especialmente del Imperio norteamericano, no sean agentes patógenos de la CIA o cualquier organización de contrainteligencia dispuesta a acabar con la maravillosa revolución venezolana, envidia de Latinoamérica y del mundo entero particularmente por su brillante conducción económica y su pulcritud administrativa.
Cap.III. De la oposición contrarrevolucionaria y el sabotaje respiratorio.
Art. 7. Todo opositor que sea encontrado respirando más de lo establecido en las tablas de inhalación de ozono que oportunamente serán publicadas y atentando contra la pureza del aire del aeropuerto será sometido, a perdigonazo limpio, por los efectivos que custodien la ozona susodicha.
Art. 8. Flatulencias de contrarrevolucionarios intencionalmente proferidas para la incubación de un ambiente destructor del ozono aeroportuario (no así los eructos que son siempre expresión de patriotismo revolucionario) serán sancionadas conforme a la magnitud de la misma. A tal efecto, se crea la División contra la Flatulencia organizada (DICOFLAO) a cargo del CICPC.
Art. 9. Los funcionarios públicos tendrán derecho a libre respiración, a excepción de aquellos que hayan escrito cartas atentatorias contra el ozono mismo, por la fetidez de sus acusaciones.
Gracias al gobierno socialista, ahora el ozono es de todos, porque o zono revolucionarios o no zono nada.
¡¡¡Patria socialista!!!
¡¡¡Viviremos y respiraremos!!!