A UN TIRO DE LA GUERRA




Libra conflictos con Colombia y contra el Chavismo sin Chávez

Cada día el Presidente tiene más difícil el camino para su permanencia en el poder más allá del 2012. Su Gobierno es el más claro ejemplo de ineficacia y corrupción. Además del caos que es su gestión, se empeña en crear conflictos a todo nivel. Chávez libra dos conflictos que pueden generar la guerra: uno con Colombia y el otro contra el Chavismo sin Chávez.

En nuestra pasada edición alertamos sobre el verdadero interés que Chávez tiene en la guerra con Colombia. El uso por parte de Estados Unidos de las bases militares es un pretexto. Su real objetivo es tapar el fracaso estruendoso de su gobierno que no ha logrado cumplir con las miles de ofertas hechas a los venezolanos.

Chávez sabe que con la guerra el país olvidará por un tiempo sus inmensos problemas. Esa confrontación con el vecino país relegará a un segundo plano a la elevada inseguridad, los continuos apagones, el voraz incremento en las tarifas eléctricas, la ausencia de agua, el descalabro del sistema de salud, la estafa en la construcción de viviendas y tantos problemas más que han empeorado en esta década perdida.

El Presidente confía que un conflicto bélico a pequeña escala y con poca duración lo devolverá a los primeros planos de popularidad en el país. Como se le han agotado los discursos y ofrecimientos para convencer al país, así como tampoco tiene grandes cantidades de dinero, requiere de la guerra para alborotar el nacionalismo y elevar el apoyo popular que tanto ha menguado.

Chávez ha demostrado ser arriesgado en la política. El sabe que la guerra lo puede glorificar o hundir. Entiende que hay riesgos con esa jugada. Puede salir del poder por la puerta trasera. Y en esta última posibilidad tiene muy cerca a Estados Unidos.

Los norteamericanos también están jugando a la guerra entre Colombia y Venezuela. Los Estados Unidos corren riesgos similares. Ellos están apoyando a Uribe en este conflicto y quieren empujar a Chávez a que lance la primera piedra y estalle el polvorín.

Los Estados Unidos confían que Colombia aplaste rápidamente cualquier iniciativa militar venezolana y esa derrota expulse a Chávez del poder. Pero también es un riesgo, porque el resultado puede ser distinto y en vez de hundir al Presidente venezolano, la derrota lo puede convertir en un mártir.

¿Es real la posibilidad de una guerra con Colombia? Claro que si. Chávez tiene sus intereses y aspiraciones en ese conflicto para ganar tiempo y recuperar la imagen perdida. Y Estados Unidos también los tiene para que sea el camino para salir de Chávez y su expansión socialista por Latinoamérica.

Pero el Presidente también quiere librar una guerra en Venezuela. No es con todos los problemas que afectan a los venezolanos. Mucho menos es con la disidencia política. Su guerra es contra el Chavismo sin Chávez. Tiene bien identificados a sus cabecillas.

Sabe de sus movimientos. Conoce al detalle como se han enriquecido groseramente en estos casi 11 años. Tiene bien identificados y vigilados a sus testaferros. Esta enterado sobre todos los bancos, aseguradoras y otras empresas que han comprado. Y lo peor es que tiene los argumentos legales para aniquilarlos: no pueden justificar legalmente el origen de su dinero, porque proviene de la charca de la corrupción.

Con Colombia no se ha disparado el primer tiro, pero en la guerra contra el Chavismo sin Chávez ya hay las primeras escaramuzas y víctimas. El primer caído es el banquero Ricardo Fernández Barrueco, de quien se dice responde a los intereses de poderosos del Chavismo.

Fernández Barrueco es mucho más que el banquero al cual castigan por cometer algunos errores en el manejo de los bancos que compró o porque no puede demostrar la limpieza de los fondos utilizados. Con Fernández Barrueco, el Presidente está enviando señales muy claras a quienes encabezan el Chavismo sin Chávez.

“El Rey de Mercal”, como es también conocido dicho empresario, está muy bien conectado con altas esferas revolucionarias. No es un preso común y corriente. Como el caerán otros que sirven de testaferros y le guardan las apariencias a poderosos chavistas.

La detención de José Luis Parada, antiguo ex gerente de PDVSA, también es una señal para otro cabecilla revolucionario. Parada es ficha de Rafael Ramírez y a pesar de todas las acusaciones que contra él se habían hecho por el manejo de la industria, no le habían tocado un pelo. Pero ahora lo ponen preso y lo acusan de extorsión.

Chávez mueve sus piezas en su guerra contra el Chavismo sin Chávez. Les está dando donde más le duele a sus revolucionarios: en el dinero. Vienen más movimientos en ese ajedrez. El Presidente avanza en su ofensiva en lo interno y pronto dará sus primeros pasos contra Colombia ya en el plano de la guerra real. El primer mandatario está a un tiro de dos guerras.

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