20 años de “pendejo”





- Énder Arenas Barrios /Sociólogo
Hoy se cumplen veinte años (que no son nada, según Gardel), cuando Uslar Pietri invitado a Primer Plano, con motivo de cumplir ochenta y tres años legitimó una palabra, que había estado excluida desde siempre por "mala palabra": "pendejo", era la palabra, y fue usada para señalar como está dividida la sociedad.

Para Uslar, esta ya no se dividía entre burgueses y proletarios, pobres y ricos, los de afuera y los de adentro, los de arriba y los de abajo, los conectados y no conectados sino entre pendejos y vivos. En efecto, la sociedad venezolana siempre se ha dividido entre pendejos y vivos, de haber vivido Marx aquí hubiera escrito: "Pendejos de toda Venezuela uníos". Y es que aquí siempre ha habido pendejos por todas partes y suelen pertenecerle al primer vivo que se los encuentre.
En Venezuela los pendejos siempre han sido los más peligrosos, pues, como dice el poeta Cabral, eligen hasta el Presidente.

En estos años la condición de pendejo se ha hecho realmente general y abarca sectores que antes eran considerados "vivos" y en contraparte algunos considerados "pendejos" hoy son realmente "vivos" y, por supuesto ricos.
Por mi parte, varias veces, se los he dicho, soy pendejo. Sólo que dentro de mi condición de pendejo sempiterno he ido evolucionando hacia dimensiones poco conocidas de la naturaleza pendeja, cosa que no ocurre, por ejemplo, con el Presidente quien recientemente denigró de esa condición diciendo que ya no es el pendejo de antes, cuestión que todos los pendejos del país nos ha dolido porque significa que el Presidente se pasó para el bando enemigo, el de los "vivos", es decir, el de los ricos, abrase visto semejante traición.

Así, he pasado por el período fosforescente, que realmente, me sentaba bien, especialmente de noche, pues era un pendejo brillante, luego pasé a la condición esférica, aquí, era pendejo por todos lados. En esta condición formé parte de un club muy selecto de "Pendejos Anónimos" un grupo de gente que desea dejar de ser pendejo, por pura envidia hacia los "vivos". Pero renuncié a ese grupo, pues estaban conspirando para tomar el poder y convertirse en "vivos". Yo fiel a mi estirpe sigo siendo pendejo, aunque, todavía no he alcanzado el estatus y el brillo de otros pendejos de altura.

Pero, bueno, doy gracias a Uslar por dar existencia a nuestra condición, pues antes existíamos pero nadie lo sabía.

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