Renuncio


Si, renuncio a ser presidente. A esta edad y con toda esta sapiencia y experiencia acumulada ni loco se me ocurre lanzarme como candidato a presidente y mucho menos aun ejercer ese cargo. Después del actual, hay realmente que estar bien tostado para tener los bríos de querer sustituirlo. Lograr que el país vuelva a la sensatez será como subir un corozo de espalda. Y que la gente respete, bien difícil. Que cada poder actúe con independencia y autonomía, complicado. Decirles a los vecinos del caribe y de otras latitudes que no hay real para repartir, muy espinoso. Sacar a los cubiches del país, peliagudo. Deshacer todos esos convenios chimbos y perjudiciales para el país, bien comprometido. Que el pueblo acepte que hay gobierno y que las leyes son para cumplirlas, muy arduo. Recoger todas las armas que se han repartido entre los compatriotas, tupas, piedritas, fulano vive y demás colectivos, es más que imposible. Que el sueldo hay que ganárselo trabajando, trabajoso. Que para ser profesional hay que estudiar, dificultoso. Que uno puede vestirse de cualquier color y poder ir a cualquier parte, peligroso. Que para ser alto funcionario hay que al menos saber leer y escribir, apretado. Que aquello de que "jalar en la sombra es mejor que escardilla en el sol" es solo un decir. En fin que para terciarse la banda presidencial, que de paso habrá que arreglarla para que sea de derecha a izquierda y no a la zurda, se me ocurre que sería una tarea ciclópea, hercúlea, titánica, monumental.
Pero no conforme con todos los inconvenientes arriba señalados, hay que lidiar con los familiares, amigos y conocidos que se quieren coger todo, volverse ricos y uno tener que hacerse el desentendido. Que uno tenga que meterle cuentos y mentiras al pueblo, es decir darle caldo de sustancia, porque no tiene nada en concreto que decirle y hacerle. Todo el tiempo tener que decir que lo van a tumbar o a matar a uno, para tener la cosa más o menos calma. Aguantar que lo comparen a uno con los generales Gómez y Pérez Jiménez y además lo quieran colgar a la italiana o que le digan Stalin. Que hay que ponerse cuanto chaleco antibalas salga al mercado. Tener que andar repartiendo soles a diestra y siniestra y de vez en cuando ponerse algunos sobre nuestros propios hombros. Tener que calarse 5 o más horas hablando gamelote y obligando a unos pendejos a aplaudir como focas y a reírse como hienas. Tener que estar permanentemente insultando a alguien. Amenazando con invadir imperios y rogando que no le paren mucho a uno. Dándole la vuelta al mundo no en 80 días sino cada 8 días. Recibiendo a cuanto izquierdista pedigüeño y guerrillero trasnochado quiera hablar con uno para tumbarle unos cuantos dólares. Tener que leerse cuanta tapa de libro le sugieran para crear nuevas teorías socio políticas y parecer erudito. Aguantar las jaladeras de cuanto bicho de uña lo ve a uno como el nuevo bolivita. Tener que darle instrucciones a todos los poderes ya que son incapaces de tomar sus propias decisiones. Hacer todas las leyes y amenazar con hacer más si se reviran mucho. Mandarle a meter por el bolsillo de atrás los informes a cuanto organismo internacional se le ocurra hacer críticas desfavorables a la obra de gobierno. Dormir solo unas tres horas a punta de café y litio. Tener que ser al mismo tiempo, presidente, jefe de gobierno, jefe de estado, comandante en jefe, presidente del partido, candidato único del partido único, gobernador, alcalde, pitcher, orador, animador. No mi estimados conciudadanos, esto no me lo calo. Ni siquiera con el incentivo de un AirBus 319, de ropa importada y corbatas y zapatos de marca, relojes finos y muchos billetes verdes debajo del colchón.

Prefiero la tranquilidad de mi hogar. El amor de mi mujer, hijos y nietos. El cobrar mi pensión quince y último. Pagar mis tarjetas de crédito. Leerme un libro completo. Oír la bulla de mis estudiantes y conversar con mis profesores. Y escribir esta columna poniendo mi granito de arena para el despertar de esta pesadilla. Y el 23 de noviembre a votar por los candidatos de la unidad democrática.

Iván Olaizola D'Alessandro / Iolaizola@cantv.net


http://www.diariolavoz.net/seccion.asp?pid=18&sid=429¬id=275525

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Simón Bolívar: “Maldito el soldado que dispare contra su pueblo"

LEY DE LAS MARCHAS Y/O PROTESTAS

Artículo 328 de La Constitucion de la Republica Bolivariana de Venezuela