"Chávez se está enfrentando al pueblo y va a perder"



domingo, 26 de octubre de 2008
Molina: Compadece a los compañeros de Podemos que fueron engañados y relegados. El país ha entrado en una nueva fase, en la que el liderazgo del Presidente ha perdido espacio debido a su mala interpretación de lo que el pueblo esperaba de él, es decir, que se cumplieran las expectativas creadas por la Constitución

El Nacional
Juan José Molina Bermúdez (1955) es abogado egresado de la Universidad Santa María en 2000. En la actualidad comparte su tiempo entre la Asamblea Nacional, donde se desempeña como diputado de Podemos por el estado Bolívar, y la maestría en Ciencias Jurídicas, que cursa en la Unefa, y que concluirá en diciembre con una tesis sobre los referendos revocatorios a los diputados de la AN. "Nuestras leyes", explica, "tienen un inmenso vacío, no se aclaran las formas para revocar a los diputados listas, que sí existe para los nominales.

Es preciso legislar en ese aspecto para dar cumplimiento a los referendos, que junto con las inhabilitaciones y las autonomías de los poderes son elementos fundamentales para la democracia. Tres figuras, por cierto, que están siendo manipuladas por el actual gobierno, e incluso por la interpretación que de ellas hace el Tribunal Supremo de Justicia".

–¿Qué ocurrió para que una parte del partido Podemos descubriera que, como usted ha dicho, "el proyecto revolucionario socialista de Chávez fracasó porque su ansia de poder está por encima de las necesidades del pueblo". Llama la atención que les hubiera tomado ocho años percibir una situación que ha evolucionado, sí, pero que no ha registrado grandes cambios.

El Presidente siempre se ha conducido de la misma manera. –Soy un convencido de que el proyecto político establecido en la Constitución de 1999 es el que más nos convenía a los venezolanos. Nos abría un camino de avance y daba solidez a la posibilidad de que inmensos sectores populares se incorporaran a la vida activa, al progreso y a la prosperidad. Ese proyecto sigue vigente. La esperanza está ahí. Lo que cambió fue la obsesión del Presidente por la reelección indefi nida. Cuando el pueblo le concedió su favor para un nuevo mandato, se obnubiló.

Quedó perturbado con esa victoria y creyó que equivalía a una entrega permanente y absoluta de todo el poder. No entendió que lo que le estábamos dando era la posibilidad de profundizar en la vía trazada por la Constitución. No para que impusiera un modelo económico y social que trastocara la vida del venezolano de una manera que no estaba en el ánimo colectivo. El pueblo quería respeto y autonomía, tanto de los poderes como de su propia voluntad, y quería democracia.

Pero él entendió que el pueblo estaba renunciando a eso y poniéndolo en las manos de él para que dispusiera a su antojo.

Interpretó que el pueblo le había dicho: haz con nosotros y con el país lo que te dé la gana.

Ahí marcó su fi nal, porque eso no era verdad. El pueblo quería que se le cumplieran las expectativas creadas por la Constitución. De hecho, un año después de esa gran victoria que él malinterpretó, el pueblo le dice que no a su proyecto político (el 2 de diciembre de 2007). Si él hubiera sido un demócrata, hubiera renunciado.

–En vez de eso, declaró que su derrota constituía una victoria de mierda para quienes lo habían vencido. –Estaba fuera de sí, porque ese año transcurrido entre 2006 y 2007, Hugo Chávez tuvo ante sí la gran distancia que media entre lo que él cree que es el deseo del pueblo y lo que éste en verdad desea.

–¿Esa dicotomía fue lo que condujo a Podemos a la ruptura?
–El momento clave fue el 16 diciembre de 2006, cuando Chávez le dice a Podemos: vénganse al partido único y transitemos la propuesta socialista, los cinco motores... algo sobre lo que no había nada escrito ni formalizado. Era un proyecto imaginado por él, que no tenía asidero y que nadie conocía. Lo que sí estaba claro era que el liderazgo de ese partido no iba a salir de las bases. Y ahí está la prueba. ¿Quiénes forman el liderazgo del PSUV? Los mismos viejos que Chávez había dicho que no quería ver. Prefi rió mantener las viejas cúpulas política porque se negó a reconocerle al pueblo su poder. Y sigue engañándolo al decirle al pueblo que lo que él busca es el poder popular, cuando la verdad es que el pueblo no tiene poder alguno. No se lo están dando ni se lo van a dar tampoco.

–¿Qué vieron que antes no hubieran visto? Insisto en el punto porque cada vez son más los adeptos al Gobierno que afi rman haber sido engañados. –Nos dimos cuenta de que debajo de ese enredo de la orientación del Gobierno lo que había era el proyecto de Chávez de desmontar la Constitución, que contiene, precisamente, el proyecto político de Podemos y de muchos venezolanos, para cambiar la estructura del Estado con el fi n de concentrar el poder; lograr la permanencia sostenida en el tiempo de ese poder encarnado en él; y el desmontaje de la institucionalidad del país. Había quedado demostrado que a Chávez ya no le sirve la Constitución. Y la va a violar cuantas veces quiera para lograr su propósito.

–Y eso, que Podemos ha visto y rechazado hasta el punto de quebrar la alianza, ¿pasa desapercibido para todos los que han aceptado lo que ustedes denuncian?
–Por supuesto que no pasa desapercibido. Y no es cierto que todos lo aprueban. Muy por el contrario, dentro de esos poderes hay individualidades que no están de acuerdo con lo que está ocurriendo, pero no tienen fortaleza moral y ética para decirle: "No. No vamos a hacer eso".

–¿De quiénes está hablando?
–Del TSJ, del Poder Ciudadano, del Poder Moral, del Poder Electoral, de la Fiscalía, de la AN, que ahora es cuando venimos a darnos cuenta de la importancia de un Parlamento autónomo, plural, serio. Un verdadero Poder Legislativo, .

Yo creo que los venezolanos nunca más permitiremos tanto desequilibrio entre las diferentes tendencias políticas dentro de la Asamblea. Porque eso ha sido fatal para el país. Cuando yo veo a mis colegas diputados presentando leyes que no tienen ni pies ni cabeza, que no obedecen a una realidad social, como las 26 leyes habilitantes cuyo espíritu es el de la rechazada propuesta de reforma constitucional o la de reordenamiento del territorio, siento lástima por ellos, por los malabarismos que hacen para cumplir las órdenes de Chávez.

–¿Podemos nunca estuvo en eso que usted hoy encuentra patético?
–Nosotros estamos claros.

Formamos un equipo. Somos pocos en la AN. Pero tenemos una esencial base moral y ética que nos hace enfrentar todos esos atropellos, porque tenemos una cultura democrática.

En 2006, cuando Chávez nos emplaza a unirnos al PSUV, Podemos tenía 3 gobernadores, 59 alcaldías, 48 diputados regionales, 19 diputados nacionales.

Era, sin duda alguna, una fuerza importantísima. La segunda del país, después del MVR. Ya entonces había sectores que no estaban conformes con lo que estaba pasando y que no auguraban buenos tiempos ni para el país ni para el propio partido.

Eso explica lo que pasaría luego. En la actualidad, Podemos no se encuentra dividido sino depurado. Que no es lo mismo y no se capitaliza igual. Los que salieron del partido y se sumaron al PSUV (un gobernador, un grupo importantísimo de alcaldes, 12 diputados nacionales) han tenido que aceptar todo lo que Chávez mande; los utilizados para luego relegarlos y no darles espacio alguno. Los demás, entre quienes se cuentan 2 gobernadores y 7 diputados nacionales, asumimos una posición democrática, de acercarnos mucho más al pueblo.

En el momento de romper recibí ofertas del Gobierno para ocupar altas posiciones. Ofertas tentadoras, créame. Pero preferí asumir con gran compromiso lo que supone esta nueva fase de la vida venezolana. Sobre todo la que vendrá, cuando hayamos superado el actual momento. Hoy en día tenemos un gobierno autoritario, que controla todos los poderes y que se dirige a un totalitarismo militar.

–¿Lo han agredido?
–Me han llamado traidor y me han acusado de ser lacayo del imperialismo. Si unos señalamientos tan ajenos a la realidad de quienes nunca se han apartado de la Constitución son agresiones, pues sí, me han agredido. Pero es más lo que me han felicitado y reconocido.

–¿Cuál es su vaticinio para las elecciones del 23 de noviembre próximo?
–No me cabe la menor duda de que un buen número de gobernaciones, hoy en manos de ineficientes oficialistas, serán conquistadas por los factores democráticos venezolanos.

Chávez se está enfrentando al pueblo y va a perder en esa confrontación porque contra el pueblo no puede nadie.


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