JESUCRISTO Y HUGO RAFAEL



Hace tiempo teníamos ganas de escribir este artículo pero por alguna razón, posiblemente por no meter a Jesús de Nazaret en nuestros problemas, lo veníamos posponiendo. Pero llegó la hora y allí va.

El malandro de presidente que tenemos persiste en la osadía de nombrar a Jesús en cuanta vaina política se le atraviesa. Según sus palabras “Jesús es un socialista porque siempre estuvo al lado de los pobres”. Casi lo hace aparecer como uno de sus ministros. Los curas no tienen nada que ver, solo Chávez sabe como es la cosa y Jesús es su pana revolucionario.

Con frecuencia integra los ideales del Ché con enseñanzas de Jesús nivelando así al que para muchos es el hijo de Dios con un guerrillero al que de tanto asesinar a gente inocente le llegó la hora de que también lo asesinaran.

Chávez es inmoral en muchas cosas. Es un experto tapador de peladas de bolas, trampas y corrupciones y un gran experto en comprar conciencias y poner a incondicionales en puestos claves. Quizás esa maña de creerse todopoderoso le incita a arrimar a su lado a quien le parece conveniente.

Somos voceros de la comunidad cristiana al reclamarle al presidente Chávez que respete. Jesús no es su promotor ideológico sino que es algo que estamos seguros no entiende. Sáquelo de esa tontería de utilizarlo como peón revolucionario. Jesús es Dios para millones de personas. Métase la lengua en el paltó y déjelo quieto.

Usted no lo merece. Jesús está bien lejos de lo que usted es y piensa. Él proclamó el amor como norma y el perdón como sentido de vida. Usted pasó a la notoriedad venezolana matando gente y amenazando. Usted hizo posible la mayor infamia que ha sufrido este pueblo: su división. Llamó traidores a los que no estaban con usted y despertó un odio entre hermanos que no teníamos. Jesús no estaría nunca con usted. Usted es un tipo malo. Capaz de mentir y engañar y eso también va en contra de las enseñanzas de Cristo.

Le pedimos en nombre de los muchos cristianos que deje de usar la figura de Jesús en sus discursos. Eso no le pega. Es hacer el ridículo. La dimensión de Jesús, seamos o no creyentes, es demasiado grande como para que usted la manosee. Póngale respeto y distancia a las cosas.

Si usted quisiese imitar a Cristo vendería el avión y lo repartiría, le pediría perdón a los gringos “de mierda”, le quitaría los cerrojos a RCTV, soltaría a los presos políticos, habilitaría a Leopoldo López, combatiría la delincuencia y se dejaría entrevistar en Aló Ciudadano. Pediría la ayuda a los empresarios, a la Iglesia, a las ONGs, a todos, sería humilde, no gritaría, no usaría la descalificación, ni la ofensa, ni esas palabras de portero de burdel.

Mírese usted rodeado de odio hacia los que no son sus arrastrados. Atemorizado por el invento de que se lo van a raspar. Desconfiado. Intranquilo. Sin calma. Sin paz. Sin dormir.

Bien lejos está usted de Jesús. Todo paz, todo amor, todo perdón.
Si necesita referencias para mejorar su trabajo no necesita al cielo. Oiga este consejo que es bueno y de verdad que lo necesita: “Yo triunfé porque me rodeé de gente que era talentosa aunque no me fuese muy leal. Mi adversario siempre se rodeó de gente servil que nunca le llevaba la contraria. Por eso perdió”. Eso lo dijo un admirado camarada suyo refiriéndose a su archi-enemigo Shiang Kai shek. Lo dijo Mao y todos sabemos cuanto usted ama a Mao.




Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es

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