CHAVISMO CORROMPIDO



El Presidente es el principal responsable del desastre

La culpa no es del ciego, sino de quien le da el garrote. Ese viejo refrán popular aplica perfectamente ante el deslave de corrupción que vive el proceso revolucionario liderado por Hugo Chávez, quien es el principal responsable del crecimiento desmedido de la nueva clase boliburguesa.

Chávez sabía los pasos de cada uno de esos seudos empresarios que de pobres de solemnidad, se convirtieron en poderosos nuevos ricos que salieron a comprar bancos, aseguradoras y muchas otras empresas con las alforjas no sólo llenas de dinero, sino también con el poder del chantaje oficial.

Que no venga ahora el Presidente con su cara de sorprendido a llevar al paredón a todos los que se enriquecieron a la sombra de los jugosos negocios del Gobierno. Si los conocía, si se reunía con ellos y si autorizaba la entrega de todos los negocios que permitieron crear ese monstruo de la Boliburguesía que hoy no sólo es el brazo financiero de sus más cercanos, sino el poder económico del Chavismo sin Chávez.

Es tan grave lo que ocurre en el Gobierno que a finales de noviembre ya el viceministro de Finanzas, Alejandro Andrade (pieza de Diosdado Cabello), tenía fuera de la Superintendencia de Bancos a Edgar Hernández Behrens. Su destitución estaba publicada en Gaceta Oficial, pero en menos de 48 horas la salida del militar retirado se revocó.

La intención de la salida de Hernández Behrens era detener las investigaciones, intervenciones y sanciones por las irregularidades que estaban cometiendo en esos bancos, los cuales por cierto no representan a la mayoría del sistema bancario tradicional que si goza de buena salud.

Ese hecho es un ejemplo de la aguda crisis interna que enfrenta el Chavismo. Hay un conflicto en desarrollo con esa Boliburguesía que fue aupada desde el Gobierno para desplazar al empresariado privado tradicional. Pero para desgracia de Chávez los nuevos empresarios salieron voraces y corruptos.

El aborto en el nacimiento del nuevo empresariado bolivariano, está obligando al Gobierno nacional a reconsiderar la relación conflictiva que construyeron con el sector privado que ellos descalificaron como capitalistas y especuladores. Muy pronto veremos un cambio en esa relación que ha sido de amenazas, presiones y confiscaciones; por una de mayor cordialidad y acercamiento.

Dentro del proceso revolucionario hay un choque de trenes. Por un lado enfilan los corruptos que forman parte del Chavismo sin Chávez. Muchos son flamantes ministros que de personal de confianza, han ido cayendo a niveles muy bajos.
Por el otro lado, embiste el grupo de socialistas que quieren elevar la moral dentro del proceso revolucionario porque saben que la corrupción es el mayor talón de Aquiles del proceso. Aquí se alinean Alí Rodriguez Araque, Jorge Giordani y el mismo Edgar Hernández Behrens.

Unos luchan por mantener su cuota de poder en la revolución, el dinero que han acumulado a través de sus testaferros y hasta de poder disfrutar de sus fortunas una vez logren sacar a Chávez de la Presidencia de la República. Los otros como socialistas puros y auténticos pelean por la salvación de la revolución bolivariana y la reducción de la corrupción a niveles bajos. La lucha es a muerte.

En un Estado moderno esta crisis bancaria y empresarial hubiera puesto en jaque al Gobierno. Eso demuestra que en Venezuela el Contralor no controla, La fiscal no investiga y el Poder Judicial no castiga. Chávez ha sido y seguirá siendo cómplice del deslave de corrupción. Señor Presidente, no le siga mintiendo al país. Usted conoce a todos estos boliburgueses que hoy descalifica y persigue como delincuentes.

Qué bajo ha caído el Gobierno de Hugo Chávez. Si de verdad fueran eficientes, no hubieran permitido todas estas ilegalidades que nacieron, crecieron y explotaron a la sombra de los negocios bolivarianos desde hace muchos años se vienen dando a diestra y siniestra, porque no crea que esta banda de ladrones se formó ayer.

Allí está la corrupción, por ejemplo, del general Víctor Cruz Weffer, quien tenía la misión como presidente de Fondur de construir 200 mil casas por año y sólo edificó una incuantificable fortuna. Si se elabora una lista de los corruptos de este proceso durante once años sería interminable.

La corrupción tiene raíces muy profundas en la estructura de la revolución bolivariana. Esa corrupción es el pulmón financiero del Chavismo sin Chávez y buscan sacar al Presidente del poder. Buena la intención de Rodríguez, Giordani y compañía, pero será cuesta arriba sanear la podredumbre que abunda en el Gobierno. El proceso revolucionario implosiona.

Esto lo alertaron los militares institucionales que hoy están preocupados y asqueados por lo que pasa. El Alerta Verde que INFORME develó este mismo año, cada día está más vigente. Cuidado con una grave crisis de gobernabilidad nacida desde las entrañas del mismo Gobierno.

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