Se parece a Calígula




Aparte del parecido que le hemos conseguido al jefe de la pelotera revolucionaria con tenebrosos personajes de la historia universal más cercana, como lo son Benito Mussolini y Adolfo Hitler, por sus actuaciones dictatoriales y por su afán de desconocer la autonomía de los Poderes Públicos y mantenerlos bajo su férula, como es el caso grotesco de la AN, cuyos diputados apenas les da a conocer un deseo suyo, salen despavoridos a convertirlo en ley de la República, el tipo se me está semejando mucho a Calígula.

Este siniestro personaje, emperador de Roma por allá por los inicios de la era cristiana, fue descrito por el historiador Séneca, el "joven", como un demente irascible, caprichoso, derrochador y algo más. Se le acusaba de querer erigir una estatua de sí mismo en el templo de Jerusalén con el objeto de ser adorado por todos

Calígula era un hombre sin atractivos y de aspecto aterrador, lo cual acentuaba con su costumbre de ensayar continuamente las más diversas muecas con las que deseaba asustar, aún más, a los que le rodeaban. Su cabellera era muy encrespada, lo que le acomplejaba doblemente.

Uno de sus más pregonados deseos, era: "Que me odien, mientras me teman". Le profesaba un odio muy particular a los ricos, a quienes despojaba de sus bienes cuando le daba la gana.

Según se levantara mostraba un humor que siempre era variable y caprichoso, demostraba manía persecutoria, delirios y quimeras relacionadas con el dinero.

Cuenta la historia, que el todopoderoso emperador romano, Cayo César, mejor conocido como Calígula para consolidar más su poder dentro del Parlamento, designó senador, cónsul y sacerdote… a su caballo Incitato, y les espetó que el equino era más inteligente que ellos. Los despreciaba, porque sabía que eran unos arrastrados ante él.

Decretó el día de su coronación de emperador como Parília, como si Roma hubiera nacido de nuevo, algo así como la refundación de la República pregonada por el caporal de la montonera revolucionaria con motivo de la instauración de lo que él ha llamado la Quinta República.

Hizo que se desenterrasen la tumba de Alejandro Magno para coger su coraza, la cual se ponía asiduamente. Chávez se ha apropiado de la espada del Libertador y ha cogido por desenvainarla en cualquier caimanera política que presida como en una especie de mimetismo con el Padre de la Patria.

Su final fue muy triste. Revisen la historia.


Emiro Albornoz L

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