Por los caminos de la represión


La criminalización de las manifestaciones es otra escalada del régimen en su propósito de instaurar el castro- comunismo en Venezuela.

Al violentarse los artículos 57 y el 68 de la Constitución Nacional, sumado a la aprobación de la ley Orgánica de Educación y la del Consejo Nacional Electoral, queda de hecho derogada la actual Carta Magna de 1999, pasando el régimen a ser un Estado Forajido. De hecho, ya de la Constitución Nacional no queda prácticamente incólume ningún derecho ciudadano, ninguna garantía que observar de las allí establecidas. Ni siquiera los artículos 333 y 350 de la misma, que se consideraban una verdadera conquista a favor de los derechos humanos.

El régimen anda ya por los caminos de la represión abierta contra el ciudadano y la sociedad civil. Esa represión es una violación de los derechos humanos, tal como lo son todas esas leyes írritas que últimamente la Asamblea Nacional ha estado aprobando a trocha y mocha, violentándose la voluntad popular que en diciembre del 2007 lo rechazó en el referendo.

La represión irá acrecentándose, bañando al país entero de sangre y de tropelías . El Estado de Derecho murió ya en Venezuela y la Constitución Nacional agoniza. ¿Qué falta aún? Cerrar todos los medios de comunicación social que no se sometan a los designios del chavo-comunismo y ¿acaso también el paredón con nuevos “Ché Guevaras” que se deleitan presenciando los fusilamientos? Nada ha de extrañarnos.

La represión tiene el propósito de aterrorizar a la población con el fin de quebrantar su resistencia. Es una política de terrorismo de Estado, un método en principio infalible que utilizan los regímenes totalitaristas tanto de izquierda como de derecha. El terror paraliza a la disidencia con el fin de que el tirano permanezca en el poder vitaliciamente. Para ello criminalizan la protesta, amedrentan y reprimen abiertamente, rompiendo la legalidad constitucional democrática. Así comenzó Hitler y los demás monstruos de la humanidad. De eso se trata, sin medir las consecuencias que la historia reseña en sus páginas. Pero a los que reprimen les va esta reflexión: ¡La mayoría de ustedes no habían nacido o eran niños cuando cayó la dictadura de Pérez Jiménez, por lo que no saben o no recuerdan qué les hizo el pueblo a los esbirros de la Seguridad Nacional y a los militares y civiles que contribuyeron de una manera u otra a mantener la dictadura, cuando ésta cayó. Vale la pena que lo indaguen y lo tengan muy presente!

Kaled Yorde

CORTESIA DEL DIARIO LA VERDAD

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