El regreso


Yssssss, ysssssss. No sé que pasa, creo que el satélite chino se volvió a salir de órbita, que joda con estas vainas chinas. ¿Qué pasa, Presidente? Le pregunta un circunspecto Reyes Reyes al presidente Chávez. Nada, es que no consigo comunicarme con Mel Zelaya.

Aló, presidente Chávez, presidente Chávez, soy yo Mel, Mel Zelaya. Caramba Mel, se te oye raro. Coño, Chávez, es que estoy hablando de la maleta de un carro y yo no sé a quién carajo se le ocurrió buscar un carro pequeño y meterme en la maleta, vengo con las rodillas en la cabeza, y el trasero tengo rato que no lo siento.

Carajo, Mel, esas son vainas de Maduro, para que no sospecharan. Pero dime, ya estás por llegar. ¡No!, qué va, me dijo el chofer de esta vaina que tengo que hacer trasbordo, para irme disfrazado de vieja tullía en una silla de ruedas desde la plaza Morazán hasta la sede de la ONU. No te preocupes, que el chofer es Maduro. Caramba, Chávez, eso sí es para preocuparse, para qué mandaste a este hombre. Es que él aprovecha cualquier cosa para escapársele a Cilia.

Pero bueno, dime, cómo estás viendo la cosa. No puedo ver nada, aquí lo que me estoy es ahogando, el monóxido de esta jodida cacharra me está nublando el cerebro. Pero te agradezco, sólo tú podías extraviar el satélite del Pentágono, gracias, hermano.

Nadie sabe cómo llegó a donde llegó, ni Zelaya. Dicen que lo sacaron drogado por el olor a gasolina y por una lata de tiner que Maduro descuidadamente había dejado en el maletero.

El hombre balbuceaba incoherencias y obscenidades todas enredadas, por ejemplo: Micheluri, Michuletu, Michaluta es un hoja de parra, es un hijo de pata, ese dusgruciado es un gran mordutu, luego se quedó dormido como si estuviera muerto, cuando despertó ya estaba en la embajada de Brasil.

Cuando abrió los ojos, el embajador de Brasil, le ofrece algo de comida. Gracias. Tengo varios días que sólo como una cosa que el canciller Maduro trajo de Venezuela, dizque me lo envió el presidente Chávez, una cosa cómo que es?: Tasajo de chuguri. Se dice chigüiri, presidente, es muy exquisito. Será exquisito, pero vengo deshidratado por la sal de esa vaina que sabe como a cochino viejo.

Zelaya está en la embajada. Los días pasan, las semanas, los meses y los años... Zelaya espera, el presidente Chávez ya retirado, acostado en un chinchorro, lo llama y le dice: no te preocupes, el que espera lo mucho espera lo poco.


Énder Arenas Barrios /Sociólogo -
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