ESTALLO LA MENTIRA ECONOMICA



El “Viernes Rojo” acaba con el poder adquisitivo de los venezolanos

¡Sin cadena mediática, sin mucha explicación y un viernes al final de la tarde! El 8 de enero de 2010 pasó a la historia como el día en el cual se terminó de acabar con el poder adquisitivo de los venezolanos. En pocos minutos estalló la mentira económica que con mucha habilidad había construido Hugo Chávez.

La devaluación es la admisión más grave del fracaso de la política económica. Fueron casi once años cayéndole a mentiras al país sobre la fortaleza de la economía y la solidez del bolívar ante el dólar. La crisis los obligó a desnudar la grave situación financiera de la nación.

Ahora quieren vender la devaluación como un ajuste cambiario. Quieren hacernos creer que es para fortalecer la producción nacional. Insisten que hay fortaleza en la economía. Puras falsedades. No saben cómo recomponer el grave conflicto social, más que político, que han provocado. Digan lo que digan el pueblo comenzó a sentir los efectos de la devaluación.

Nadie entiende cómo el Presidente de la República en su última cadena nacional antes de año nuevo, presentó un escenario muy positivo y se atrevió a decir que el país cerró el año con saldo positivo en materia económica y luego en menos de diez días lanza esa bomba sólo mata bolsillos.

A partir del “Viernes Rojo” comenzó la cuenta regresiva de la quiebra social y esa se unirá, como lo alertamos durante el 2009, con la quiebra económica y la política. No anhelamos el desastre, pero tenemos hemos sido responsables en advertir sobre los errores cometidos y sus consecuencias ante el país.

De todos los errores, imposiciones y acciones oficiales; la devaluación casi podemos calificarla como la más grave por sus consecuencias a nivel de las clases menos favorecidas. Ese no es un tema abstracto para ellos, sino muy real y que los golpea con mucha fuerza dónde más les duele: el estómago.

A los sectores populares poco les importa el tema de la libertad de expresión, la represión a la disidencia, los presos políticos, los ataques contra Gobernadores y Alcaldes opositores y las leyes que imponen la reforma constitucional rechazada en el 2007.

Pero lo que si les importa es que sus escuálidos ingresos puedan satisfacer la mayor parte de las necesidades de su núcleo familiar y ahora eso será casi una misión milagro. La devaluación, en términos generales y según cálculos de los expertos, es del 200% ¿Y quién terminará pagando las consecuencias? El pueblo, definitivamente.

Eso lo sabe Chávez y su partido. Por eso ante la sorpresiva medida no han tenido el discurso y los argumentos para vender la decisión. Es una clara señal de que no tienen dinero y deben buscarlo cómo sea para poder seguir cumpliendo, aunque sea a medias, con los compromisos del Estado venezolano y para cubrir el gasto político del aparato oficial.

Se acabó la bonanza y aquí están las consecuencias. Casi un billón de dólares manejados y ahora se lanza un misil que destruye el poder adquisitivo de los venezolanos ¿Cómo pueden explicar tal derroche? No hay palabras y sólo los hechos demuestran que del festín, sólo quedaron las migajas y la resaca. Esta es la medida de mayor costo político que ha tomado el Presidente y parece que carece del encanto para minimizar los riesgos.

Así estará realmente la crisis económica del país, que Chávez se vio obligado a anunciar la devaluación de forma imprevista y casi en silencio. La situación es muy grave y por eso tomaron una decisión que políticamente les saldrá muy costosa.

De hecho, la forma como reaccionó el Presidente ante las respuestas del país por la devaluación, revela que la crisis lo obligó a devaluar a pesar que sabe las consecuencias. Sus amenazas son el mejor ejemplo de la desesperación que tiene. El pretender achacar sólo a los empresarios los consecuentes aumentos en los precios, es otra farsa que busca zafarse de sus responsabilidades.

El discurso presidencial se nota agotado y descompuesto. Luego de once años se dio cuenta que en Venezuela se importan seis de cada 10 bienes que consumen los venezolanos y reclama mayor producción, cuando su Gobierno tiene once años acabando con el aparato productivo nacional ¡Qué descaro!

El único beneficiado es el propio Gobierno que ahora tendrá más bolívares para quemar en una campaña electoral que se torna difícil. Usarán gran parte de lo obtenido para tratar de mantener la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional y ese gasto lo van a disfrazar como inversión social.

Por un lado ganan dinero para gastar, pero por el otro pierden respaldo popular por la devaluación, el racionamiento eléctrico, la escasez de agua y las promesas incumplidas. Estalló la mentira económica y con ello comenzó la cuenta regresiva para la quiebra definitiva.

Desde INFORME y de forma responsable hemos alertado desde 2009 sobre lo que viene. De nuevo exhortamos al Gobierno a abandonar el sectarismo y emprender un gran diálogo nacional que permita enfrentar la crisis de forma consensuada entre todos los sectores. Ojala el “Viernes Rojo” no sea el fin de un proceso, sino el comienzo de otro de mayor amplitud y democracia.

Diario Informe

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