¡Sexo gratis!






Pues no, éste artículo no tiene nada que ver con su titulo, es simplemente una treta para captar su atención porque quien suscribe cree determinante plantear lo siguiente.

Como habitantes de éste país envidiado por foráneos lo único que nos debiera motivar es la excelencia, la eficiencia, que todo funcione.

Es triste para nosotros observar cómo naciones como Noruega y los Emiratos Árabes comenzaron al mismo tempo con su empresa petrolera y hoy día ellos experimentan una calidad de vida tan distante a la nuestra que sencillamente para nosotros es inimaginable, viven en países con delincuencia casi cero, con hospitales prestando servicio mejor que una clínica privada y con sistemas de transporte masivos que prácticamente hace que tener un auto sea innecesario, pues para nosotros que vivimos en un país con características 100% contrarias a esas parece un sueño sarcástico siquiera el poder imaginarse algo así, pero existe.

En Venezuela ha reinado una cultura rentista inspirada por diversas élites políticas donde era más rápido, fácil y económico importar lo que necesitamos, pensando que la bonanza petrolera sería sempiterna. Dicha mentalidad se fue adhiriendo al ADN de las y los ciudadanos generando venezolanos expectantes de lo que puedan recibir del gobierno de turno. Solamente una fracción de emprendedores (del total potencial) supo aprovechar las oportunidades de un país carente de todo y constituyeron fortines empresariales, mismos que hoy sobreviven. El asunto estimado lector es que el gobernante Noruego y el de los Emiratos Árabes tuvieron (tienen) una visión funcional, al estilo de nuestro Uslar Pietri, sembraron sus respectivas riquezas petroleras en infraestructura moderna, en sus sistemas de seguridad social, inversiones estatales a lo largo del mundo, desarrollo de ciencia y tecnología domestica, lo que hoy les depara un nivel de calidad de vida realmente sorprendente. Sus nacionales se han convertido en custodios de su alto nivel de vida.

Un dato sorprendente; Noruega es el tercer exportador mundial de petróleo, pero dichas inconmensurables riquezas significan para ese país solo una cuarta parte de su PIB, algo realmente increíble.

Así pues, enfatizamos que la solución de los endémicos problemas de Venezuela no se encuentra expresamente en los recursos que dispongamos, sino en quienes los administran. La prioridad es salud, educación y el urgente desarrollo de nuestras potencialidades productivas (turismo, industria no petrolera). Lo demás es paja.








Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com

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