El Diputado



Conocí al diputado en la arepera Tostadas el 25. Le gustaba que le sacaran toda la masa (a la arepa, por supuesto) y que se la rellenaran con mollejitas a la que le ponía un chorro de mostaza. Era un hombre pata en el suelo, pues, en aquella época usaba unas gomas US Keds con la suela rota.

Siempre tenía un libro debajo del brazo, entre los que recuerdo: El origen de la vida de Oparín, libro que lo había trastornado, pues, se la pasaba en una actitud introspectiva preguntándose, como si fuera un loco: "Si un ser es generado de otro ser precedente, ¿cómo surgió el primer ser?". Otro libro que tenía las tapas desgastadas, pues es de notar, que este diputado tiene el sudor muy fuerte, es el José Stalin: "Sobre el materialismo histórico y el materialismo dialéctico".

Su pasantía por la AN fue rutinaria e hizo lo que suele hacerse en la Asamblea Nacional: Aprobar las leyes que provienen del seno del Ejecutivo nacional, aprobar todas las acciones emprendidas por el Ejecutivo nacional y vigilar, perseguir y proponer penas a toda acción que se proponga poner en cuestión toda acción emprendida por el Ejecutivo nacional.

El diputado ha desarrollado una habilidad increíble para hablar güevonadas, cosa que choca abiertamente con aquel humilde hombre que llegaba al mostrador de Tostadas el 25, y que yendo al grano gritaba: ¡Dame dos de mollejitas con mucha mostaza!
Ha hecho pasantías por varios partidos, de hecho, cuando yo lo conocí militaba en el MAS, pero ya había sido asiduo visitante de la casa regional de AD, el MEP y Copei.

Hoy se da el lujo de ser uno de los políticos que ha estado en más partidos políticos, grupos de electores, organizaciones políticas de apoyo a tal o cual candidato, movimientos políticos universitarios, vecinales, cooperativos, de protección de animales, de la flora y de especies en vías de extinción. Todas las cuales le han brindado la oportunidad de estar siempre donde tiene que estar.

El diputado se ha enriquecido. Nadie sabe cómo, pero hoy exhibe ropa de las mejores marcas, buenos carros, excelentes casas de habitación y de descanso, gruesas cuentas corrientes y gordos negocios. Él dice que nos representa, fue electo por cuatro mil votos, ahora no se ríe y ya no come arepas de mollejitas con un chorro de mostaza, y su nombre puede ser cualquiera que usted le quiera poner.

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