Reubicación de reservas


Siguiendo las instrucciones de Sadim Yer, se dispuso la repatriación expedita de 11.000 millones de dólares en oro de las reservas. La disposición fue inmediatamente acatada y se hicieron los respectivos trámites ante los organismos económicos competentes para que los 10.000 millones de dólares en oro en lingotes de 10 kilogramos cada uno, fuesen transportados al país.
La operación sin precedentes presentó ciertas dificultades de orden legal y administrativo, pero, al final, gracias al intenso lobby de nuestra embajada en Washington, los 8.500 millones pudieron ser finalmente sacados sin inconveniente de las bóvedas del FMI, usando para ello los servicios de una compañía de transporte de valores de un antiguo funcionario que por modestia prefirió permanecer en el anonimato.
Esta empresa trasladó las reservas hasta el puerto más cercano.

Se dispuso para el transporte a suelo patrio de un buque de nuestra Armada en el que, con personal de entera confianza, los 7.250 millones de dólares en oro fueron cargados con estricta vigilancia y sin riesgo alguno para la nación. La travesía se desarrolló con total normalidad y ya en aguas nacionales, la embarcación fue intensamente escoltada tanto por patrullas costeras, como por embarcaciones privadas, que no se daban abasto a la hora de apoyar las maniobras de atraque del barco en Puerto Cabello.

Gracias a ello los 4.500 millones de dólares de reservas en oro fueron desembarcados con total normalidad y puestos a buen resguardo en contenedores, de los mismos que se usan para el transporte de alimentos en las instalaciones del puerto, al cuidado y vigilancia intensa de la Guardia Nacional.

De manera inmediata y mostrando una eficiencia realmente sorprendente, se dispuso de un convoy para que los 4.320 millones fuesen transportados por tierra hasta las bóvedas del Banco Central, trámite que se hizo sin demora para evitar inconvenientes.

Los 2.750 millones llegaron en la mañana siguiente a la sede del Banco; ya en el sitio, su presidente dio instrucciones para que de manera inmediata los 1.700 millones fuesen depositados en las bóvedas nacionales, cumpliéndose así la disposición de mantener nuestras reservas bajo el riguroso control de nuestras autoridades. Para tranquilidad de todos y garantía de la solvencia internacional del país.

Como se informó, al término de la operación realizada con todo éxito, nuestras reservas en oro, por un monto equivalente a 1.000 millones de dólares en oro ya están a salvo, en nuestro poder y completamente reubicadas.





Laureano Márquez 

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