José Tomás Boves




José Tomás Morales heredó el mando español, como siete principales jefes realistas no quisieron reconocer su autoridad les hizo cortar las cabezas y las mandó a Caracas

Nació en Oviedo (España), el 16 de septiembre de 1783, graduándose de Piloto Naval en el Real Instituto Asturiano, a la edad de 15 años. Se trasladó a Venezuela a fines de 1808, siendo nombrado Oficial de Marina, confiándole una lancha armada española para vigilar las costas de Coro e impedir el contrabando con el oficio de Corsario. Durante su empleo cometió varios atropellos entre los cuales apresó una embarcación que navegaba en buena y debida forma, por lo que fue condenado a no volver a navegar por don Agustín de Figueroa, comandante del apostadero.

Al poco tiempo huyó de Puerto Cabello, radicándose en San Fernando de Apure, cometiendo varios delitos, estando a punto de ser apresado, pero logró escapar residenciándose en Calabozo donde fundó un pequeño establecimiento Mercantil, esparciendo noticias favorables a la invasión del capitán de Fragata Español Domingo Monteverde.

Detenido por esta acción es juzgado y sentenciado a muerte, siendo salvado por el Realista antoñanzas, en cuyas fuerzas se alistó en 1812 y desde entonces abrazó la carrera militar reuniendo los llaneros y formando con ellos la caballería de los Realistas. Los soldados lo adoraban y le temían, comía y dormía con ellos, que eran toda su diversión y entretenimiento por lo que podía tenerlos a su devoción y contar con sus brazos para los combates, no tardando en hacerse su jefe, primero con halagos y engaños, después por la fuerza, reuniendo en pocas semanas, en los pueblos del Guárico un poderoso Ejército de Llaneros que llamó La Legión Infernal, compuesto de 2.500 soldados, con los cuales obtuvo el triunfo en numerosos combates, derrotando a Bolívar y Mariño, entre otros, siendo denominado el más terrible y sanguinario de los jefes españoles

El 5 de diciembre de 1814, Boves y Morales con 7.000 hombres, atacaron en Urica a los Patriotas mandados por Ribas y Bermúdez, que tenían 1.200 hombres, derrotándolos, pero Boves muere en la batalla atravesado el pecho con una lanza de uno de los jinetes de Zaraza.

Con esta derrota terminó la Segunda República y los Realistas quedaron nuevamente dueños de todo el territorio venezolano. José Tomás Morales heredó el mando español, como siete principales jefes realistas no quisieron reconocer su autoridad les hizo cortar las cabezas y las mandó a Caracas.





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