La multa


De multas puedo hablar yo, que he sido multado una y otra vez. Puedo decirle, y hasta con cierto orgullo, que tengo, por ejemplo, 60 multas de tránsito por motivos varios. Por ejemplo, un mediodía de Maracaibo un polimaracaibo me puso una multa por tener quemado el foco derecho de mi carro y todavía me pregunto cómo el jodido policía se dio cuenta del foco quemado con un tablazo de sol que me derretía el casco.

Tengo, además, 10 multas de Corpoelec, 15 del Samat, 38 de Hidrolago por el uso descarado de un ladrón de agua, 300 multas de Cadivi, 250 de diferentes bibliotecas, etcétera. Por eso siento que tengo la autoridad moral para señalarle a Globovisión algunas maneras de decir las noticias sin que sea acusada de las vainas que el Gobierno suele imputarle. Para ello me valdré de varios ejemplos:

Uno, los presos de El Rodeo están levantados conducidos por los "prames", que están armados hasta los dientes y han puesto en jaque al Gobierno. Ajá, allí tienen. Lo dijeron así y los jodieron, dizque por incitación a la violencia. Era mejor, para evitar la cuestión de ser multado, decir: En El Rodeo, un establecimiento para la reinserción social, la población penal deseosa de ser incorporada a la sociedad se ha levantado en oración, y armada hasta los dientes por rosarios y escapularios, ora para que Dios le dé salud a todos sus compañeros de prisión y familiares. Lindo, ¿verdad?

Dos: El médico Navarrete le da dos años de vida al Presidente. ¡Ay, muchachones de Globovisión! Si lo dicen así los van a acusar de tener un plan magnicida; no, señor, debe decirse: El doctor Navarrete ha señalado que la enfermedad del Presidente desaparecerá en el término de dos años, con ello se pasan a Conatel por el forro. Aunque, ¡ojo!, todavía los pueden acusar de que ustedes lo que han querido decir es que: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.

Tres: Cincuenta muertos el fin de semana en Caracas. Si lo dices así, Juan Eleazar Figallo, la vas a embarrar, te van a acusar de falsear la realidad, de desestabilizador. Debe decir: En la ciudad de Caracas cincuenta personas han fallecido producto de habérseles atravesado a otras tantas balas perdidas; carajo, quién los manda a buscar lo que no se les ha perdido.

Puedo seguir dándoles consejos, pero me acaban de multar con una ensalada para una fiesta de colaboración para el cumpleaños de un jefe de un comité de usuarios y de usuarias de medios radiotelevisivos.





Énder Arenas Barrios



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