Para Manuel Rosales


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Israel Fernández Amaya /Abogado - - 28/11/2008 00:01 28

Como alcalde electo de Maracaibo, enfrentará usted la delicada situación de recibir una Alcaldía desmembrada, saqueada económica, material e institucionalmente. Esta situación compromete todo el enjambre de organismos que forman lo que el alcalde saliente bautizó con el nombre de CORPORACIÓN, para referirse a una denominación disfrazada que encubre una verdadera COSA NOSTRA.

Urgirá que usted y su equipo (gente tiene, y preparada) reciban a reserva la Alcaldía y todas las paramunicipales; no será un acto de retaliación, sino de prevención ante las grotescas violaciones a las normas más elementales de pulcritud administrativa y el respeto a la Constitución y leyes de la República; entre otras la ley Orgánica Sobre Régimen Municipal, de Contraloría, Procedimientos Administrativos y la calificación de tales conductas en el Código Penal y la ley Anticorrupción.

El Imau, Sagás, Polimaracaibo, IMTCUMA, Samat, el edificio de Seguros Maracaibo, y otros, deberán someterse a una auditoría en la cual equipos multidisciplinarios de abogados, contadores públicos y técnicos, sean estos ingenieros, arquitectos y de materias afines, quienes confronten obras existentes o determinen su inexistencia, montos pagados y a quién se pagó, etcétera, pero sobre todo, oír al personal subalterno que estoicamente soportó, por cuestiones de necesidad, el tener que ver y callar, pero no olvidar. Son tantas las dudas razonables de los desmanes del alcalde saliente, que no puede pasar por alto. La justicia determinará qué hacer con él y su CORPORACIÓN.

Tendrá en sus manos determinar la forma y manera de hincar este proceso; y no será difícil, pues la protección relativa que el Gobierno nacional y el PSUV le han proporcionado al que fuera aspirante a gobernador, se extinguió el 23 de noviembre de 2008, con su derrota. Pero no sólo por eso, su orfandad obedece a algo más sencillo: los hechos de corrupción que aparezcan, sumados a los expedientes penales existentes en su contra, son sólo atribuirles a la COSA NOSTRA del alcalde saliente y a su grupo de directores y colaboradores, que nada tienen que ver con el PSUV y el chavismo. Por lo tanto, tendrá que defenderse a sus propias expensas; aun más, cuando desde el 23-11-2008 se transformó en desechable para quienes le apoyaron.

Usted tiene la obligación legal, moral y política de abrir esta fase de legalidad contra una conducta impúdica, que pretendió blindarse en la impunidad transitoria del poder. Haga justicia y Maracaibo se lo agradecerá.




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