Mejor comida que fusiles


Caramba, Señor Comandante Presidente, ¿será que no le basta con las Fuerzas Armadas Nacionales –militares de profesión– que ahora anda con la idea, que además no es nueva ni propia, de la creación de milicias? ¿Fusiles para el pueblo? ¿Por qué no mejor comida para el pueblo o educación libre y abierta para el pueblo, enseñándoles a tener ideas propias a pensar por ellos mismos a decidir su rumbo y no seguir a fe ciega lo que la ‘doctrina chavista’ les imponga? ¿Por qué no mejor viviendas o trabajo o salud, hospitales con medicinas, no esos Barrio Adentro que hizo y no funcionan, porque no hay médicos de verdad que los atiendan porque no hay cómo hacer exámenes a falta de insumos, porque el 50% permanecen cerrados, porque se convirtieron en una carga y no en una solución?

Estamos en una era en Venezuela donde en vez de celebrar como en décadas anteriores, léase bien ‘décadas’, los logros del Instituto de Malariología cuando con orgullo hablábamos de haber erradicado la enfermedad del territorio, cuando no habían pandemias de lechina o parotiditis, cuando no se había visto en años el Mal de Chagas y ahora encontramos chipos en las ciudades. ¿Por qué no volvemos otra vez a los planes preventivos, a luchar contra esas enfermedades que están reapareciendo en el territorio venezolano en vez de estar pensando conformar milicias? Señor Presidente: combatir enfermedades es mejor que enseñar a la población a disparar un fusil.

¿Contra quién es la pelea esta vez? Contra nosotros mismos será. ¿Por qué armar a nuestro propio pueblo sin enemigo foráneo? A menos que sea ese que está en la imaginación desmedida suya, ese que llama imperio y al que seguimos abasteciendo de combustible, lo cual no es precisamente una buena estrategia de guerra, ¿no?

El único necesitado de milicias es Usted, comandante Chávez, ya no le basta con las Fuerzas Armadas Nacionales, ¿por qué? Y también podría preguntarle: ¿Qué pasa con las mentes inexpertas y codiciosas, con un grupo armado igualmente inexperto a su cargo? ...Ya la Historia se ha encargado de contestar a esto varias veces.

Un soldado educado, preparado, instruido ( y no adoctrinado) en el amor a su país y a las leyes, en el respeto a la Constitución es y será siempre un aliado de su pueblo.

Los fusiles no alimentan, no educan, no dan techo, no dan salud. El trabajo, la inversión, la educación son los que permiten hacer un país grande y próspero.

Aleje de los venezolanos la delincuencia, acérqueles las oportunidades y verá cuán absurda es su milicia. Ya tenemos policía, pues exíjales, fórmelos, enaltezca la profesión. Ya tenemos Ejército, Marina, Aviación y Guardia Nacional profesional y entrenada en las vicisitudes de la vida militar, pues enriquezca esa formación.
Ponga en las manos de su pueblo pan y no armas…




@pilinleon

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