El laberinto

 
 
Si alguna palabra sirve para describir la situación actual de Venezuela es esta del laberinto. Somos en efecto un territorio de intrincados caminos, con un pueblo confundido que estando en manos de un Gobierno corrompido, no encuentra como sacudírselo. El escritor mexicano Gustavo Estrada Luque nos ofrece una frase que se ajusta a lo que vive Venezuela hoy: “Todo lo que había que escuchar ya se dijo. Nada de lo que había que entender se ha entendido. Seguimos perdidos en el laberinto”. 
 
Vivimos en un laberinto de terror donde ocurren las peores cosas y no sucede nada. El año pasado las declaraciones del exmagistrado Aponte Aponte fueron las cosas más terribles que habíamos escuchado. Unos jueces que habían vendido su alma al diablo, ejecutando sentencias contra inocentes, dirigidos por el Poder Ejecutivo, mentiras contadas al pueblo desde el poder. En una notaría se registró la declaración en Costa Rica para que no hubiera duda de que lo denunciado era verdad. Los días fueron pasando y el escándalo pasó a un segundo plano. Nos revelaron la corrupción con la compra de alimentos descompuestos y conocimos las cifras de lo que había costado aquello y todo quedó en un mar de putrefacción. Un pueblo que permanece con miedo. Antes era el miedo a un autócrata deslenguado, ahora es peor, es el miedo a un minotauro, con cuerpo de hombre y cabeza de toro, que manda en un laberinto.
 
Las cosas escuchadas en el audio de Mario Silva tienen la gravedad del tamaño de una catedral. Comprometen el ejercicio del poder, las finanzas públicas, el honor y la soberanía nacional, el Poder Electoral, la Fuerza Armada, la economía del país y el presidente del Poder Legislativo y la fiscal del Ministerio Público dicen a viva voz que aquí no se va a investigar nada. No les interesa incluso ni probar técnicamente la identidad del que habla, la materia que se expone, el destinatario para quien fue hecha. Simplemente se dice que fue un montaje. Se pagan y se dan el vuelto. El país concluye que eso se sabía, solo que ahora se da a conocer para todo el mundo. Y es que la comunidad internacional se enteró de qué clase de gente tiene secuestrado el Gobierno en Venezuela 
 
 
 
 
Por Julio Portillo / Historiador /julioportillof@gmail.com
 
 
 
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