Mandoca gubernamental


Así empezaron las cosas. La tarde del jueves, luminosa y cálida, salimos a caminar por la avenida Fuerzas Armadas de Maracaibo, al pasar por un reconocido establecimiento comercial de expendios de alimentos, mi hija decide comprar yogur con cereal, en ese instante nos damos cuenta que están vendiendo harina de maíz, aceite y mantequilla; entusiastas y felices porque hace unos cuantos días no vemos una arepa, bollitos ni hallaquitas en la casa, nos disponemos a comprar los productos anhelados pero siempre negados. Allí comienza el desconcierto.
Si queremos comer mandoquitas con quesito rallado, existen dos opciones, hacemos la infinita colita con los habitantes regulados, es decir los golpeados por la vida en este devenir histórico de escasez de alimentos, o es obligado realizar un mercado de 300 bolívares para optar por los artículos requeridos para poder hacer las tan deseadas arepitas.  Hablo con un soldado de la República Bolivariana, le digo que solo tengo 200 pero deseo llevar los dos paquetes de harina, y responde: "No, es imposible, es un decreto gubernamental, el gobernador Arias Cárdenas lo estableció legalmente con las compañías comercializadoras, se debe hacer una compra mínima de 300 bolos, solo así se entregan los alimentos regulados", increpa de forma amarga y escalofriante el joven soldado.
Mi estimado Pancho, una vez más esta medida de ensayo revolucionario de 300 bolívares para tener alimentos, creada por su cartera económica gubernamental para afianzar el socialismo del siglo XXI, no es la más idónea, es un modelo comunal, atrasado, clasista y poco original que fractura la colectividad sin garantizar el beneficio pleno y efectivo, aplicada sin tomar en cuenta el presupuesto de los pobladores, sometido constantemente a la realidad de una economía nacional colapsada que desconoce la dinámica de la productividad y la magnitud del mercado, así como la volatilidad de la crisis financiera, la cual trastoca permanentemente los salarios de los venezolanos.
Pancho, desde mi condición humana y ciudadana, necesito decirle que usted fue elegido por la gente, esa misma que diariamente requiere alimentarse y cada vez más se le niega ese derecho en el primer país petrolero de América del Sur. Hoy como gobernante está imponiendo políticas de restricción alimentaria severas y egoístas, desconociendo la planificación y la organización metodológica de la inflación y su incidencia en los ingresos actuales, acentuando la marginalidad, la desigualdad y la desesperanza, negándonos a comer hasta una mandoquita con natica del Sur del Lago.

Por Eliana Pineda A. /Periodista / tefa_127@hotmail.com


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