Es hora de buscar un líder para organizar la desorganización organizada


Para nadie es un secreto que en la oposición existen un buen número de aspirantes a presidir la Presidencia de la República, a saber: Henrique Capriles Radonski, María Corina Machado, Henry Falcón, Leopoldo López, Henry Ramos Allup, entre otros, como el caso de Lorenzo Mendoza, que si bien él no lo ha manifestado, muchos lo promueven. Aspirantes que mantienen sus campañas individuales que lamentablemente se eternizan improductivamente, mientras el gobierno descansa sobre la cama que éstas le hacen. Nadie ha diseñado ni mucho menos presentado hasta ahora, un trabajo y/o programa efectivo para, más que terminar con… comenzar a… y mejor y lo más complicado, sostener y mantener en el tiempo un proyecto democrático que nos inserte en la sociedad tecnológica y globalizante actual, en la que parecemos más bien, satélites obsoletos perdidos en el espacio.
Lo que nos hace pensar que el interés ególatra de aquel señor… se convirtió en un ejemplo a seguir, pues prevalece el individualismo y los proyectos individuales, sobre el interés nacional, al que ambas partes manipulan a su conveniencia.
No obstante en toda Venezuela se grita y se siente con mucha fuerza, que a más de un 80 por ciento de la población nacional, le urge salir de esta sequía económica, política y social en que estamos estancados sin saber qué hacer, más que dar bandazos como locos. El concierto internacional entona a nuestros oídos cánticos hipócritas, camaleónicos, genuflexos, llenos de intereses que sólo a ellos benefician. La iglesia por su parte, nos recuerda la conducta de aquel prefecto romano que por conveniencia personal, cedió ante la presión de otros, al tiempo que se lavó las manos pretendiendo desentenderse de un veredicto injusto. En nuestro caso, por la influencia de una mano poderosa, bajo la concepción de que nuestra pretensión culminaría en violencia, frenó la iniciativa que alguna salida vislumbraba, haciendo que retrocedieramos la cuesta caminada en pos de la libertad, lo que ha originado, en un acto vacío de contenido, la disgregación y esparcimiento de la moral que tanto había costado reconstruir, por lo que, a no ser que concretice en algo positivo, no podrán eludir su responsabilidad, pues su altura moral se ha equiparado a la de quienes asfixian y degradan al pueblo. Esperemos algo mejor de ella.
Como consecuencia, la desorganización organizada, a la que le hemos dado ya varios nombres, Coordinadora Democrática, MUD, y que pretendemos continuar cambiando tan solo en su aspecto externo, en su envase, sin mediar en el contenido. Continuando sin disciplina, sin ideología, pues según la dividida dirigencia opositora, esto es debido a que hay pluralidad ideológica entre ellos, pero una fuerte unidad en el objetivo. Lo cual constituye un arroz con mangos, con el que manipulan el sentimiento del pueblo, tal cual lo hace el gobierno nacional. Tanta mediocridad, nace por la necesidad de sustentar un microscópico “poder decisorio” comparable al de infantes que juegan metras y unos disponen de unas pocas más que los otros. Quedando evidenciado que tal liderazgo es y sigue siendo, circunstancial, y eso ellos lo saben. ¡Pero bueno!, en lo que debemos estar claros es en que este es un liderazgo prestado, sui generis, pues se basa en la necesidad de recuperar un sistema democrático y no en quien lo lidere hoy.
Ahora bien. Tanto el preámbulo de la Constitución Nacional, como el Artículo 1 de la misma, expresan claramente que somos un pueblo soberano, independiente, libre con autodeterminación nacional cuyos derechos son irrenunciables. De tal forma que es el pueblo, la nación venezolana, quien da origen por voluntad propia a los poderes públicos, transmitiendo semejante derecho a la autoridad, que no es otra cosa que el derecho de gobernar a personas que están subordinadas. De tal forma que al ejercer nuestra soberanía, para crear así la autoridad, de la que incluso formamos parte, adquirimos la dualidad de ser un pueblo soberano y súbdito al mismo tiempo, dado que la originamos, la respetamos, obedecemos, y la ejercemos en nosotros mismos.
En estos últimos 17 años, es cuando más se ha cacareado que la soberanía reside en el pueblo, y se ha mostrado el librito en donde se ha transcrito tal hecho asertivo, sin embargo, hoy, cuando las “fuerzas políticas” que debaten el liderazgo nacional, -oficialismo y oposición-, no encuentran mecanismos para, real y, efectivamente, dirigir al país, a la nación, al pueblo, por un camino de luz, esperanza y verdad. Y siendo que la piedra angular de nuestra democracia, -la soberanía-, reside, vive y ejecuta únicamente el pueblo, entonces, no toca a nadie más que a éste, decidir qué hacer.
Por ello es de vital importancia, que obremos objetivamente en esto, que entendamos que no es una simple cuestión de debatir quien tiene la razón, no, es un de estado de necesidad, que amerita toda la conciencia y el interés colectivo enfocado en salvar a Venezuela, sin que ello implique que perdió alguna de las causas que defendemos individualmente considerados, pues estas causas no existirán, si perece el país.
No se trata de pedir salir a la calle y que el otro lo haga amenazando con muerte, se trata de ejercer el poder inteligentemente, ¿Qué tal si decidimos elegir un solo líder a seguir?, ¿Qué tal si todos los que aspiran a presidir el País, firman un documento en el que ellos en bloque forman una parte, y la otra la constituye la nación venezolana?, documento en el que se obligan a obedecer y seguir a quien resulte electo, y es este quien ha de dirigir las acciones internas para salir de este nefasto gobierno, y externamente lleva a cabo pre acuerdos para el desarrollo y recuperación financiera, económica, política y social del país. Pre acuerdos que una vez formalizado su liderazgo serán confirmados. ¿Qué creen ustedes que pensarán de nosotros en el exterior? ¿Cómo quedará la imagen del gobierno cuando se oponga a esta elección? Si lo hace, si se opone, lo cual no puede hacer, expresara al mundo entero que está solo. Si no lo hace, una vez llevada a cabo la misma, en la que ha de participar el grueso del universo electoral, el candidato electo prácticamente será un presidente electo, en ambos casos el gobierno nacional queda en evidencia.
Los líderes opositores que se salgan de este acuerdo, sea por las razones que sea, morirían políticamente, quienes se mantengan en él, por el contrario habrán crecido como líderes.
Nadie más que nosotros -El pueblo- tiene el poder -Ejecutemos entonces-



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