Gracias a Dios existen las redes sociales


Francisco Abad
Desde Barcelona.- Cayó el muro de Berlín y Alemania se pudo reunificar, Raúl Castro se reunió con Obama y pactaron restablecer las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno de Colombia y la guerrilla están cerca de lograr un acuerdo de paz. Sin embargo, los venezolanos vamos para atrás y somos testigos de cómo se ha ido construyendo un nuevo muro pero en nuestra patria.
Una nueva cortina de hierro se levanta, invisible para unos pocos pero real para la mayoría y, como barrera al fin, lo que pretende es bloquear el acceso del público a la información veraz y oportuna, pretendiendo que no haya ciudadanos bien informados ni periodistas críticos sino propagandistas dóciles y autocensurados que no informen sobre las colas, la inflación, el desabastecimiento, las corruptelas, las omisiones y las equivocaciones. En fin, todos los errores del gobierno, que según las fuentes oficiales, son culpa del imperio, la guerra económica, el sabotaje permanente de la derecha o de la guerra económica.
La información oficial es una caja negra, hay hermetismo y ocultamiento de la información para los pocos medios independientes que sobreviven, a las fuentes oficiales como Miraflores, la Asamblea Nacional (AN), Pdvsa, el Cicpc, etc., sólo tienen acceso los medios oficiales a los que se ha sumado Globovisión, con lo cual el gobierno decide qué se informa.
La AN es un caso digno de estudio, ya que siendo el Hemiciclo por naturaleza el escenario de los debates políticos del país, se impide a los periodistas su entrada y los comunicadores sólo pueden enterarse de lo que ocurre a través de Antv. Esperamos que después del 6D, la nueva junta directiva de la AN permita a los periodistas regresar al parlamento a informar la verdad de lo que allí ocurre, como pasa en todas las democracias del mundo civilizado.
La censura viola la Constitución vigente, que en sus artículos 57 y 58 consagra el derecho de todo ciudadano a expresarse libremente y obliga a los funcionarios públicos a dar cuenta de los asuntos bajo su responsabilidad. En la práctica se están usando mecanismos para obligar a los medios y a los comunicadores a autocensurarse. Entre estas artimañas, las más comunes son el uso de la pauta publicitaria y las visitas del Seniat.
Los venezolanos aún recordamos el cierre de Rctv y de 33 emisoras de radio, medidas que impactaron a medios y periodistas y marcaron a los 5 mil trabajadores que perdieron sus empleos por esta causa, pero que generó una hermosa revolución que tomó las calles en defensa de la libertad de expresión, a cuya cabeza se puso la juventud universitaria, que logró despertar las conciencias de un pueblo que está a punto de pasarles factura a sus verdugos.
Los periodistas tienen la obligación de informar. Por eso su actual reto es conseguir la verdad y difundirla, a pesar de que con ello se expongan a ser acusados de ser los responsables de los sucesos que narran cómo ocurrió y quedó grabado para la historia en la cárcel de El Rodeo, donde el gobierno pretendió vender la idea de que el enfrentamiento ocurrido había sido culpa de los medios al distorsionar la verdad, con lo cual buscó lavarse el rostro mediante una estrategia que ha mantenido constante en el tiempo.
Pero los ciudadanos no nos hemos resignado y hemos resistido hasta ahora reclamando nuestros derechos y aprendiendo a informarnos oportuna y verazmente, gracias a las redes sociales.
 http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/gracias-a-dios-existen-las-redes-sociales/198956

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