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¡Tenemos patria!

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Nunca antes jamás la situación económica, moral y política en Venezuela había estado tan degradada y carente de valores y de ética como en estos tiempos de la revolución bolivariana o socialismo del siglo XXI. ¿Pero eso que importa? ¡Tenemos patria! Los supermercados, abastos y el comercio están fallos de renglones básicos de alimentación, repuestos de aparatos y maquinarias, pero ¡tenemos patria! Las cárceles son escenarios de terribles batallas campales con asesinatos a mansalva y “prames” con ejércitos privados armados hasta los dientes, pero eso es nada relevante, puesto que ¡tenemos patria! Estamos con una economía quebrada y el Banco Central y PDVSA endeudados, a pesar del billón de dólares que le entró a Venezuela a lo largo de los últimos 14 años, pero ¡tenemos patria! Los sueldos no alcanzan para nada porque la inflación se los carcome y las necesidades de los padres de familia y los enfermos son ingentes, pero ¡tenemos patria! No generamos nuestros propios alimen...

Lo anormal es lo normal

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Vuelvo a escribir sobre el tema de la costumbre. Y es que cada vez me preocupa más que aceptemos como normales las cosas que no lo son. Entiendo que por cuestión de mera supervivencia no podemos sufrir por todo lo que pasa aquí todos los días. Pero tampoco irnos al otro extremo y dejarnos de horrorizar.   Me tiene consternada la muerte de la enfermera de la Maternidad Concepción Palacios, asesinada a golpes por dos mujeres a quienes les reclamó porque estaban dañando el ascensor. También por el asesinato de un joven en la puerta de una farmacia, porque le pidió a un hombre que estaba orinando en el jardín del local que no lo hiciera. El hombre se  montó en su carro, le dio la vuelta a la manzana y le metió dos tiros al muchacho.  Solo estos dos acontecimientos en la Venezuela en la que yo crecí hubieran sacudido a la sociedad durante meses. Ahora, pasan varios a la semana y la mayoría sigue impertérrita. ¡Estamos enfermos! Hace unos 10 años la periodista Nelly Ag...

La Corrupción privada en Venezuela

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Es un mito que la corrupción sea un mal intrínseco a la administración pública, éste se sostiene sobre la confusión que consiste en la creencia de que como la misma trata de la apropiación de los bienes públicos, sus límites son funcionarios públicos. Según el diccionario de la lengua española, Corrupción significa: Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales, una etimología más interesante da cuenta que la palabra Corrupción viene del latín  Corrumpere  que significa sobornar, falsificar, dañar, echar a perder y que está formada por dos raíces latinas Cor  y  Rumpere  que significan  Corazón  y  Romper , es decir que  Corrumpere  significaba, para los romanos, romper desde adentro, lo que significa romper el corazón. En Venezuela se cuenta con un solo instrumento que para combatir la corrupción que es la Ley contra la Corrupción publicada en la Gaceta Oficial número 5.637 Extraordinario de fecha 7 de abril de 2003, esta ...

Anomia

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Según los estudiosos de la sociología, cuando una sociedad cae en el desvarío total producto de la tergiversación en la interpretación y la aplicación de las leyes que resguardan el orden público y la relación entre ciudadanos, se está ante un estado de total anomia. Los más conspicuos promotores de este concepto fueron Emile Durkheim y Robert Merton, estudiosos esos que han sido una referencia en lo que se refiere a la dilucidación de casos de anomia. Venezuela está sumida en una completa anomia y esta es una situación de desintegración total del entramado legal que rige el orden jurídico de la nación, un reinante caos casi absoluto y una dirección política militarista que chapucea en pozos sépticos de los antivalores más obscenos, enarbolando banderas de contradicciones de absurdos y de disparates. Merton explica que la anomia aparece cuando los objetivos de una cultura y la posibilidad de acceso de algunos grupos poblacionales a los medios necesarios se encuentran disociados. ...

Mi querido Colacaibo.

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Mi querido Colacaibo. Escribo esto, porque mis pequeños hijos, Jimmy y Daniela, desde hace días no ven más que colas en todas partes, cola en el tráfico de vehículos, cola para echar gasolina, cola en el banco, cola en las instituciones públicas, y no es que son colas de tres personas, a veces es hasta de 400 personas, esto ocurrió cuando tuvimos que hacer 6 colas en un día para poder comprar la comida de la semana y como no tenía con quien dejarlos me los tuve que llevar. Nos levantamos temprano un sábado, y les dije, vamos al supermercado a realizar las compras de la comida, mis pobres hijos, junto a mi esposa, se prepararon y comenzó nuestro turismo de aventura, comenzamos con las colas en la circunvalación 1, que ahora se ponen peor porque hay policías, y todo el mundo anda asustado y manejan peor de lo normal, después llegamos al banco por la parte del autobanco y había otra cola, nos salimos de allí y recurrimos al cajero externo, y había otra cola, salimos del banco...

Mandoca gubernamental

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Así empezaron las cosas. La tarde del jueves, luminosa y cálida, salimos a caminar por la avenida Fuerzas Armadas de Maracaibo, al pasar por un reconocido establecimiento comercial de expendios de alimentos, mi hija decide comprar yogur con cereal, en ese instante nos damos cuenta que están vendiendo harina de maíz, aceite y mantequilla; entusiastas y felices porque hace unos cuantos días no vemos una arepa, bollitos ni hallaquitas en la casa, nos disponemos a comprar los productos anhelados pero siempre negados. Allí comienza el desconcierto. Si queremos comer mandoquitas con quesito rallado, existen dos opciones, hacemos la infinita colita con los habitantes regulados, es decir los golpeados por la vida en este devenir histórico de escasez de alimentos, o es obligado realizar un mercado de 300 bolívares para optar por los artículos requeridos para poder hacer las tan deseadas arepitas.  Hablo con un soldado de la República Bolivariana, le digo que solo tengo 200 pero deseo ...

El laberinto

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    Si alguna palabra sirve para describir la situación actual de Venezuela es esta del laberinto. Somos en efecto un territorio de intrincados caminos, con un pueblo confundido que estando en manos de un Gobierno corrompido, no encuentra como sacudírselo. El escritor mexicano Gustavo Estrada Luque nos ofrece una frase que se ajusta a lo que vive Venezuela hoy: “Todo lo que había que escuchar ya se dijo. Nada de lo que había que entender se ha entendido. Seguimos perdidos en el laberinto”.    Vivimos en un laberinto de terror donde ocurren las peores cosas y no sucede nada. El año pasado las declaraciones del exmagistrado Aponte Aponte fueron las cosas más terribles que habíamos escuchado. Unos jueces que habían vendido su alma al diablo, ejecutando sentencias contra inocentes, dirigidos por el Poder Ejecutivo, mentiras contadas al pueblo desde el poder. En una notaría se registró la declaración en Costa Rica para que no hubiera duda de que lo denunciado e...