Querido Niño Jesús:
Como te habrás dado cuenta, soy una persona muy perseverante. Más que perseverante, terca: tú ni me has traído ni te has llevado nada de lo que te he pedido estos últimos doce años, y sin embargo, aquí estoy, con mi fe intacta en que una de estas navidades me harás caso. Por eso, aquí está mi carta del 2010. Tráenos paz, Niño Jesús. Que no sea motivo de angustia que los nuestros salgan a la calle. Que podamos hacer la vida tranquila que llevan millones de personas en otras partes del mundo y la que llevábamos los venezolanos en tiempos que ahora nos parecen remotos. Tráenos respeto, Niño Jesús. Respeto entre compatriotas. Respeto para todos los puntos de vista. Respeto a la propiedad privada, al trabajo y a la libre empresa. Respeto a las aspiraciones de superación. Respeto al acceso a toda clase de información, analizada desde los más variados puntos de vista y derecho a escoger la que nos parezca creíble y confiable. Respeto a nuestra privacidad. Respeto ...